Ayer fui espectador de una nueva victoria del Pucela. Esta vez, el damnificado fue el Liverpool. Fue una noche mágica en la que el Valladolid, con el 3-0 que endosó a los reds, deja casi sentenciado su pase a los cuartos de final de la Champions. Dos goles de Kike y otro de Sergio García hicieron estallar de júbilo a los 26.512 espectadores que llenaron Zorrilla para presenciar tan emocionante encuentro.
Como todos los aficionados blanquivioletas esperábamos, el Real Valladolid plantó cara en la vuelta al conjunto inglés en el partido disputado en el mítico estadio de Anfield. El resultado fue de 2-1 favorable al conjunto dirigido por el ex-pucelano Rafa Benítez. Pero el resultado fue lo de menos, pues lo que realmente importaba era que nuestro equipo pasó a la siguiente ronda, en la que se enfrentará al Mónaco, rememorando así los vibrantes encuentros que disputaron ambos equipos en aquella siempre recordada Recopa de Europa de 1990.
Esperemos que la historia no se repita y nuestro Pucela pase a las semifinales de la Competición, logro que sería impensable hace apenas unos años.