Y si fue ayer cuando al fin nos entendimos?
cuando el campo abrasaba,
la afición siempre cantaba
y el equipo al fin mostraba el orgullo de sentir;
El orgullo de sentir el morado en lo más hondo,
el escudo en las entrañas
y las voces de los fondos;
Y esas voces de los fondos alentaban sin parar,
te llevaban en volandas
y atronaban al rival;
Atronaban al rival, siempre cauto en Zorrilla,
temeroso de tu hambre
y sospechoso de perder;
Sospechoso de perder víctima de tu grandeza,
agrandada sin igual
por banderas y bufandas;
Por banderas y bufandas de color blanquivioleta,
que se agitan sin cesar
mientras suena una canción;
Mientras suena una canción conocida ya por todos,
es la voz de una afición
incansable y animosa día y noche sin igual;
Día y noche sin igual nadamos contracorriente,
ante equipos más potentes
que miraban con sorpresa;
Que miraban con sorpresa y a la vez con desazón,
pues equipo y afición
eran uno y nada más;
Eran uno y nada más, pero eran suficientes,
siempre alegres al ganar
nunca tristes al perder;
Y si fuera hoy cuando no me desperté