¡No lo podía creer! ¡El pucela había fichado a Mantovani! El gran Stefano Mantovani, el mejor jugador del mundo en esos momentos. Campeón del mundo con Italia, campeón de Liga y de Europa con el Milán y con el Real Madrid.
Sí, Mantovani venía a jugar su último año de profesional al Valladolid, al Pucela. Esa era la noticia con la que nos despertamos aquella mañana de Agosto. En la ciudad, durante todo el mes, no se habló de otra cosa. El día de la presentación se llenó el estadio ¡y no había partido¡ Una céntrica confitería hizo un pastel con su nombre; una avispada promotora cambio el nombre de una promoción de viviendas que se iba a llamar “Corona del Pisuerga” por “Residencial Mantovani”. Se inauguró el Hotel “Mantovani”, en fin, la locura.
Un año después, el Pucela sufrió como siempre hasta el final para no bajar a segunda y Mantovani solo pudo jugar los dos primeros partidos porque se lesionó de gravedad para toda la temporada.
Pero, años después y ya retirado, le preguntaron en su Roma natal cual era la camiseta “piú bella” que jamás había vestido y sin dudar contestó: la del Pucela.