Yo, siempre había oído decir a todos los actores de teatro que su ilusión era morir sobre el escenario.
Y que mejor teatro para morir, ya que hay que morir, que el teatro de nuestros sueños, el estadio José Zorrilla, viendo jugar a nuestro Pucela, un Pucela del que Daniel, el socio fallecido recientemente, y a quien sin conocer, despertó en todos los espectadores un sentimiento de angustia, al saberse la noticia de su muerte.
El fútbol es pasión, ilusión, emoción, amor … y todo eso se concentra en el corazón, un corazón que no pudo resistir la presión del momento.
Es muy posible que Tomás Martín, el inolvidable utillero, que también nos acaba de dejar recientemente, haya sentido un poco de sana envidia por lo de Daniel.
Espero que ahora estén juntos con sus alas blanquivioletas, disfrutando, en el cielo de 1ª, menos mal que no les pilló en el infierno de la 2ª, de las victorias, y hasta de las derrotas cuando se da todo lo que se tiene, de este Pucela de todos, pero un poco más de ellos.
Para todos los que han fallecido por amor a sus colores, sean cual sean esos colores.