Ahí estaba yo como todos los días, 9:33 de la mañana, en la cocina de mi casa, “El Norte de Castilla” en una mano, y la taza de desayuno con el colacao en la otra, la mochila apoyada en la silla, Abellán en la radio, pasando rápidamente una página detrás de otra para llegar a la deseada sección de “Deportes”, y por fin en ella, devoro el titular y todo el texto, palabra por palabra, de la actualidad de mi querido Pucela.
Hoy Caminero está lesionado, se rompe la defensa de Cuaresma, Caminero, César Gómez, Santi Cuesta; Cantatore tendrá que apañárselas para recomponerla.
Luego, a la media hora, sentado en el pupitre del cole, danzan los alemanes en la segunda guerra mundial, mientras yo, al tiempo, me los imagino con la camiseta del Osasuna, próximo rival.
No lo entiendo… ¿por qué no hay forma de que me aprenda la dichosa Historia Mundial, por más veces que la leo y la releo, y sin embargo, con una sola lectura, apresurada y somnolienta, de la prensa diaria, se fijan en mi mente todas las noticias de mi Pucela?
Yo quiero estudiar la carrera del Real Valladolid. Si existiera tendría Matrícula de Honor.