Una vez, hace mucho tiempo, estando un niño paseando con su abuelo, le preguntó sorprendido: "abuelito, ¿de dónde viene toda esa gente vestida de morado?".
Y el abuelo le respondió: "vienen de ver a su equipo jugar".
El niño, con mucha curiosidad añadió: "¿y han ganado no? Porque si no irían tan contentos..."
El abuelo contestó entonces: "pues esta vez no, pero ellos siempre van alegres porque están orgullosos de su equipo.
El niño, sin entender porque podían estar felices sin ganar, decidió callar y no hacer más preguntas.
Al mes siguiente, el abuelo dio la sorpresa a su nieto llevándole a Zorrilla a ver al Pucela. Allí, entre voces y cánticos, el chiquillo comprendió lo que era el amor por este pequeño, y a la vez grandioso club; así como la razón por la que aquella gente de hacía varios domingos estaba tan alegre, estaban felices de poder ser del Pucela.