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  • Hoy recordamos a... José Emilio Amavisca

Hoy recordamos a... José Emilio Amavisca

El ex internacional y campeón de Europa con el Real Madrid comenzó su carrera en el Pucela

Viernes, 08 de Marzo de 2019 - 18:12

La mayoría de los aficionados españoles al fútbol recordarán a José Emilio Amavisca sobre todo por su periplo en el Real Madrid y el indómito tándem que formó con el chileno Iván Zamorano en la temporada 1994-1995. También por su papel en la Selección Española de Javier Clemente que alcanzó los cuartos de final de la Eurocopa de Inglaterra 1996 o sus años dorados en aquel Deportivo de la Coruña del “Centenariazo” y que alcanzó las semifinales de la Champions de la mano de Jabo Irureta y con estandartes como Djalminha, Makaay, Fran, Valerón, Diego Tristán o el actual entrenador del conjunto blanquivioleta, Sergio González. No obstante, pocos se acuerdan de que el extremo zurdo de Laredo inició su carrera balompédica en el Real Valladolid, club al que sigue estando “eternamente agradecido”.

Allá por 1989, José Emilio Amavisca (19-6-1971, Laredo) fue aupado del equipo juvenil de su localidad natal al de Tercera División. En 10 o 12 partidos sorprendió a propios y extraños al convertirse el máximo goleador del equipo de la temporada. Entre otros a Fernando Redondo, exentrenador y director Deportivo del Real Valladolid que apenas vaciló a la hora de reclutarle para el Promesas.

“Cuando era juvenil en Laredo acabaron subiéndome al equipo de Tercera División. Me vinieron a ver y me ficharon. Al principio estaba fastidiado. Yo era un chico casero al cien por cien. Disfrutaba mucho estando con mis padres y mi familia. Venir a Valladolid fue un choque importante, pero en el Promesas había muy buenos chavales que me arroparon desde el principio. Gracias a eso salieron las cosas bien. Todo resultó más sencillo. De aquella época aún guardo una relación casi de hermanos con Alfonso Serrano. Somos muy amigos. Tanto que nos casamos con dos días de diferencia para poder irnos juntos de viaje de novios”, relata Amavisca durante una distendida conversación telefónica.

Fueron dos años los que estuvo en el Promesas y alternó con el primer equipo en Primera, con el que participó en nueve partidos sin haber sobrepasado aún los veinte años. Al año siguiente, en busca de minutos, pues consideraba que podía “aspirar a más que Segunda B”, aceptó una cesión al Lleida, donde, a su juicio, explotó.  “Tuve suerte. Llegué un lunes y ya jugué de titular el primer partido. El equipo hizo muy buena temporada, mientras el Real Valladolid iba mal. Recuerdo que hubo un partido contra el Betis en el que marqué tres goles y la gente de Valladolid se enfadaba al verlo por el marcador. Casi subimos y el Real Valladolid descendió”, rememora el exjugador cántabro.

Los Juegos Olímpicos y la “mili”
Aquella temporada con el Lleida, en la que marcó 14 goles en 37 partidos, llamó la atención de Vicente Miera, quien le citaría para el acontecimiento deportivo del año, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Una llamada que pudo haberse truncado dado que acababa de iniciar la “mili”. “Fue una sorpresa. Estaba en el equipo con Guardiola, Ferrer, Alfonso… Gente que ya jugaba en equipos grandes, mientras yo lo hacía en Segunda División. Fue un gran empujón y he de estar eternamente agradecido a Vicente Miera. Durante los cuarenta días de la concentración, entrenaba dos días en Cervera de Pisuerga (Palencia) y después me venía otros dos días al cuartel en Valladolid”, comenta Amavisca.

Algo impensable en el fútbol moderno y una mano izquierda que el exfutbolista cántabro jamás olvidará, máxime después de que el combinado nacional se hiciese con la medalla de oro tras aquella final memorable en el Camp Nou. Un honor que, unido al buen rendimiento en el club catalán, le catapultaron a la primera línea de batalla blanquivioleta en la campaña 1992-1993.

Un curso harto complicado dado el “mal” inicio de temporada del equipo, aunque este fue “poco a poco remontando” hasta llegar a aquel trascendental partido en Palamós, donde se logró el ascenso a Primera y “a la primera”, apostilla. Amavisca con, esta vez sí, un papel principal, anotó 15 goles entre todas las competiciones que definitivamente le colmarían de galones en el ataque vallisoletano para la campaña siguiente.

No era una tarea baladí pues compartía tridente con Onésimo y Alberto. “Veía un balón cada dos partidos, aunque Onésimo aún sigue diciéndome que el Real Madrid me fichó gracias a él”, bromea José Emilio Amavisca, quien recuerda con cariño aquellos años a la vera del Pisuerga, los que cincelaron su idoneidad para la élite.

“Me lo pasé muy bien. Fui muy feliz en Valladolid y recuerdo con mucho cariño aquella época. En mi segundo año mi hermano se vino a vivir también para estudiar económicas. Al principio vivía con una señora que me trataba como si fuese su nieto, pero ya después me mudé a un piso en un edificio en Parquesol en el que también vivían Ángel Lozano y Onésimo. Ellos me bajaban a entrenar, ya que no tengo carné de conducir”, desliza el exfutbolista antes de retornar a la narración de su trayectoria deportiva, de echar la vista atrás a aquella temporada 1993-1994.

Fichaje por el Real Madrid
Anotó nueve goles entre todas las competiciones y en 37 partidos, lo que llamó la atención del Real Madrid, club con el que firmaría un pre-contrato a mitad de temporada. No obstante, no sería hasta el último día de mercado cuando lo harían efectivo y se incorporaría a la disciplina blanca.

“Yo estaba muy tranquilo porque lo peor que podía pasar era que me quedase en el Real Valladolid en Primera donde la verdad es que estaba muy bien. Al final me fui, aunque Valdano me dejó claro el primer día que no iba a jugar. Le convencí y acabé jugando 37 de 38 partidos. Es un entrenador al que le debo mucho, puesto que fue capaz de cambiar su idea y darme la oportunidad. No obstante, tengo claro que, sin mi estancia en el Real Valladolid, jamás hubiese llegado al Real Madrid”, apunta Amavisca.

Con el club blanco levantó dos ligas, la Séptima Copa de Europa y una Copa Intercontinental. Títulos que unidos a sus buenas actuaciones desde el costado izquierdo le consagraron a nivel internacional antes de abandonar el Real Madrid y regresar a su tierra, al Rácing de Santander, vivir después la segunda época dorada del Deportivo de la Coruña y retirarse en el Espanyol de Barcelona en la temporada 2004-2005 y con 33 años.

Desde entonces, José Emilio Amavisca, un tipo extremo a la antigua usanza y que hoy está en “peligro de extinción”, de esos que “corren la banda hasta que marcan gol”, ha seguido vinculado a la “esencia” del fútbol como comentarista radiofónico y director de la Escuela Municipal de Fútbol del Ayuntamiento de Santander.

“No me llama entrenar en la élite, pero sí a niños. Formarles y enseñarles valores como el respeto al rival o el compañerismo. Me encanta y disfruto muchísimo”, asegura Amavisca, para el que fútbol de hoy en día ya no es lo que era. “No me gusta mucho. Se ha hecho muy físico, pero sigue apasionándome. Me encanta verlo y hablar sobre ello”, añade el exblanquivioleta.

El futuro del Pucela
Y para muestra un botón, dado que, antes de que fuese preguntado al respecto, Amavisca vertió su opinión sobre el momento que atraviesa el Real Valladolid. “Tiene mucho mérito la temporada que está haciendo el Real Valladolid. Van a tener que pelear por no descender, pero yo confío en que sigan en Primera. La ciudad se lo merece y el equipo, futbolísticamente, también. Sergio González es muy buen amigo mío. Es un apasionado del fútbol y alguien muy válido. Yo les empujo desde Santander”, aseveró Amavisca, quien, para concluir, también valoró la llegada de Ronaldo como presidente y máximo accionista del club.

“Ronaldo aporta un soplo de aire fresco. Ronaldo no ha sido tonto en el campo y tampoco lo es en los negocios. Su proyecto tiene muy buena pinta y se va a definir si el equipo se salva. Si se le da continuidad a sus ideas, va a poner al Real Valladolid más arriba”, concluyó el ex futbolista que, a lo largo de su trayectoria, disputó 480 partidos oficiales en los que marcó 71 goles. Casi nada.

*** Amavisca aparece en la fotografía con el difunto ex alcalde de Valladolid, Tomás Rodríguez Bolaños, con motivo de un premio que le otorgó la organización municipal.

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