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1-4: Jarro de agua fría

La tragedia se personó en el Estadio José Zorrilla con un penalti fallado, dos goles anulados, el Pucela por delante, y la remontada final del Madrid

Domingo, 10 de Marzo de 2019 - 22:46

El Real Valladolid sufrió un castigo excesivo ante el Real Madrid en un partido marcado por unos primeros 30 minutos difíciles de describir donde pasó casi de todo.

El Estadio José Zorrilla vivió, seguramente, quince de los minutos más apasionantes, dramáticos, alegres, y locos, de esta temporada. El Pucela salió dispuesto a mandar, a demostrar que este era su partido. Y por eso arrinconó al Real Madrid desde el inicio del choque, aunque sin crear ocasiones claras.

Eso iba a cambiar en el minuto 12. Ahí comenzó un carrusel de emociones que llevó a celebrar, echarse las manos a la cabeza, volver a celebrar, lamentar, gritar de euforia para caer a un profundo pozo. Y, al fin, desahogarse. Para volver a recibir un bofetón. Esos sentimientos comenzaron con un penalti a favor del Real Valladolid en ese minuto, ese pistoletazo de salida que puso a prueba la salud de la afición blanquivioleta.

Alcaraz asumió la complicada responsabilidad de lanzar desde los once metros. Y el balón se fue alto, como si de una maldición de película se tratase. Piña de los compañeros para arropar al centrocampista, y a seguir. Así llegó un minuto después el primer gol de Sergi Guardiola, que remató al segundo palo un pase de Keko. Pero no.Tras la revisión del VAR, el delantero estaba en fuera de juego.

La tragedia, género que sintetiza el partido, tuvo una nueva escena en el 18’ tras un córner rematado por Guardiola al fondo de la red. Esta vez el asistente levantó bandera y el VAR confirmó:posición adelantada.

Tras tanto infortunio, en el minuto 29 llegó la liberación. El Pucela hiló con calma la jugada, abrió para Keko en banda quien puso un buen centro al segundo palo. Apareció Guardiola para cambiar la dirección de la pelota y dejarla botando para que Anuar rematase a placer para hacer su primer gol en Primera División. Esta vez no hubo dudas y el tanto subió al marcador.

Sin embargo, la alegría fue efímera. Cinco minutos, un suspiro. Lo que tardó el equipo visitante en sacar petróleo de un saque de esquina para empatar. Con tablas, el Madrid se hizo con la posesión y el Real Valladolid trató sin éxito a la contra volver a cobrar la ventaja.

 

Sentenciados a balón parado
Comenzó la segunda mitad con la esperanza pintada de blanquivioleta, con la ilusión que aportó Antoñito en una internada por banda acabada con una vaselina que se marchó por poco. O la de Anuar, otro ¡uy! al bajar con el pecho dentro del área un balón largo de Míchel y meter la puntera para rozar el gol.

Pero en nueve minutos toda posibilidad de victoria se esfumó. Benzema de penalti remontó en el 51’, y el delantero, de cabeza en un córner en el 59’, sentenció. Y el partido murió. Un disparo al palo de Guardiola tras saque de esquina, a falta de trece minutos, fue el golpe definitivo. Ni siquiera la expulsión de Casemiro en el 80’ fue revulsivo, ya que Modric, a la contra, anotó el cuarto.

Toca levantarse. El próximo domingo el Real Valladolid tiene en Eibar una nueva oportunidad de sumar. Hasta entonces, el equipo cuenta con 26 puntos y permanece en decimosexta posición, un punto por encima del descenso.

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