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  • ¡Qué tarde la de aquel día!

¡Qué tarde la de aquel día!

La euforia del playoff difumina el recuerdo de la que, sin embargo, fue la primera final para cambiar la historia reciente del Real Valladolid

Viernes, 13 de Septiembre de 2019 - 12:00

En aquel in crescendo que fue el reciente ascenso a Primera División hay un partido que queda algo difuminado a pesar de ser la primera final que el Real Valladolid superó, el primer obstáculo dejado atrás para, a la postre, reescribir la historia reciente del Club.

No obstante, seguro que para los aficionados es fácil volver a aquel dos de junio de 2018. Aquella fecha en la que se inició la euforia que actualmente acompaña al equipo y a la ciudad, la misma que ha permitido superar el récord de abonados en el Estadio José Zorrilla, la que ha dado pie a recibimientos que ponen el vello de punta cuando el equipo más lo necesita; la que ha unido, más si cabe, a una afición con sus colores.

Todo eso sucedió a las puertas del verano de una temporada ambigüa. De desilusión primero, de esperanza después con la llegada de Sergio González quien hizo renacer al Real Valladolid desde la undécima posición hasta la clasificación para el playoff aquella tarde de principios de junio.

 

Ambientazo para soñar
El inicio de la fiesta estaba previsto para las 17 horas. Contención sin embargo ya que cinco equipos optaban a dos puestos de promoción y, aunque el Pucela dependía de sí mismo, antes de celebrar tocaba trabajar duro. Enfrente un Osasuna que llegaba con los mismos puntos que los blanquivioletas y la misma ambición.

El recibimiento fue espectacular. Algo nunca visto y nunca repetido. En torno a las 18,50 horas los jugadores bajaban del autobús en medio de centenares de aficionados cuyas gargantas atronaban en el cielo azul vallisoletano. Entre el humo de las bengalas y el bufandeo se consiguió el primer gol y se asentó una costumbre que se ha repetido la temporada pasada. El pasillo de gente se abría, como en las etapas reinas del Tour de Francia, para dejar paso a aquellos profesionales seguros de defender el honor del Real Valladolid sobre el verde.

 

Zorrilla, lleno
Dos días antes se colgó el cartel de 'no hay billetes' y, a las 20,30 horas, el nerviosismo de un Zorrilla abarrotado creció con el pitido inicial. Media hora tardó el estadio en estallar de alegría al celebrar el 1-0 con aquel magistral lanzamiento de libre directo de Hervías, el que encaminaba la clasificación. Además, en el Nuevo Los Cármenes el Cádiz perdía al descanso lo que beneficiaba al Pucela en caso de empate. Oviedo y Numancia, en la misma ecuación, vencían sus respectivos partidos.

Alguna llegada de los rojillos puso a prueba la salud de la parroquia blanquivioleta. Hasta que, ya en la segunda parte, la expulsión del visitante Lillo unido al gol de penalti que convirtió Jaime Mata permitió desatar la felicidad y vivir con relativa tranquilidad los últimos minutos de aquella jornada 42; aquella final que abrió las puertas de Primera División y fue el inicio de un camino maravilloso que seguimos recorriendo juntos. 

La plantilla y la afición lanzaron juntos el inolvidable mensaje de 'Queremos más'. Quisimos más y lo conseguimos.

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