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1-2: El Pucela se ofusca ante el Huesca

El Real Valladolid no pudo evitar su cuarta derrota consecutiva, a pesar de adelantarse en el marcador en el comienzo de la segunda parte de un partido que dominaba totalmente

Sábado, 24 de Septiembre de 2016 - 20:50

El Real Valladolid encajó este sábado su cuarta derrota consecutiva al perder por 1-2 ante el Huesca en otro partido extraño para un Pucela que sigue buscando su identidad. El Pucela empezó la Liga con solidez defensiva, pocas ocasiones y mucha pegada ante buenos rivales y ahora pasa por una fase de hacer ocasiones, fallar en la definición final y encajar ante rivales en teoría más endebles, pero que sí encuentran resquicios para resquebrajar, con muy poco, el entramado defensivo vallisoletano.

El partido no tuvo historia hasta el gol del Real Valladolid, marcado por Raúl de Tomás en el minuto 52. Hasta ese momento, el encuentro fue un monólogo del Pucela ante un Huesca que no ofrecía ningún argumento ofensivo para pensar que podía marcar un gol al contraataque o en una jugada de estrategia, accidente al margen, por supuesto, como ya sucedió hace una semana ante el UCAM Murcia, en el último partido en casa.

Solo faltaba saber si, ante el Huesca, el Pucela no iba a ser capaz de hacer gol, como no fue capaz de hacérselo al UCAM Murcia, o iba a abrir la lata. Y ya había tenido cuatro oportunidades de gol hasta ese minuto 52. Pero a la quinta ocasión cayó el tanto en la portería oscense, al revolverse Raúl de Tomás en el área tras un pase elevado de Balbi y cazar un disparo raso con la zurda que no pudo atajar Sergio Herrera.

Por supuesto, con el marcador en contra, el Huesca se puso a jugar al fútbol. Hasta ese momento, solo se le había visto defender en cuerpo y alma. Faltaba verle a atacar. Y faltaba ver si, con espacios, el Real Valladolid conseguía cerrar el partido al contraataque.

Pero una buena jugada colectiva del Huesca, en el minuto 65, con centro de Brezancic y remate de cabeza a placer, entrando solo desde atrás, de Camacho, puso el empate y dio un giro de 180 grados al partido.

Sencillamente, los jugadores del Real Valladolid no fueron capaces de digerir lo que había pasado. Después de costarle dios y ayuda marcar un gol, veían como otra vez el rival, sin hacer prácticamente nada, al primer acercamiento a la portería de Becerra, anotaba su tanto. Entonces llegaron los nervios y las prisas, mientras el Huesca jugaba sus cartas para desquiciar aún más a los vallisoletanos, como perder tiempo descaradamente una y otra vez.

Para completar el desquiciamiento, el colegiado Prieto Iglesias señaló un penalti de Guitián a Borja Lázaro. Ambos jugadores se estaban agarrando en el área en un centro desde la banda derecha sin ningún peligro aparente y el árbitro navarro desenfundó el silbato para señalar penalti. La pena máxima fue transformada por Samu Sainz en el 1-2 y con ello se acabó el partido, puesto que el Real Valladolid, que hasta marcar su gol había sido muy superior a su rival y había capaz de generar juego y ocasiones de gol para llevarse el partido con claridad, se ofuscó por completo, perdido en un mar de dudas, nervios y protestas por las pérdidas de tiempo del Huesca y la complicidad de un árbitro sin recursos, criterio y autoridad.

Para culminar una tarde nefasta, el colegiado, a instancias de su juez de línea, expulsó a Mata, que estaba en el banquillo por “protestar al asistente nº 1 desde el banquillo, encontrándose de pie y de forma airada y reiteradamente en los siguientes términos: "espabila".

Fotografías de Ángel Becerra.

Etiquetas de la noticia:

Crónica

S.D. Huesca

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