Ya estamos en casa, la rutina se apoderará de nuestras vidas todas las mañanas cuando tengamos que acudir a los Anexos a entrenar. La experiencia de la pretemporada en Holanda, para mí muy positiva. No deportivamente sino... eso... como experiencia.
Me encanta Holanda y me encanta Bélgica. Nadie puede poner en duda la belleza de sus vistas, pero si de sus costumbres, cultura y clima hablamos seguro que hay discrepancias. Las tiendas abren hasta las cinco de la tarde y a las ocho todos cenados. Las bicicletas están a la orden del día y los prados están llenos de animales y de hierba, no de ladrillos como en España. Vamos, que imagino, desde la ignorancia y sin saber mucho como están las cosas por estos países, que habrán tenido estos últimos años un crecimiento sostenible. ¿Qué estamos recogiendo aquí? Lo que hemos sembrado: paro que conduce a CRISIS.
El miércoles tuve la suerte de conocer a Eusebio Sacristán. Qué placer hablar con él de fútbol. Me temblaban las piernas. Es como cuando quedas por primera vez con una chica y esa media hora del café se te hace demasiado corta. Me pareció un tío humilde, sencillo y cabal, sin ningún tipo de aires de grandeza. He pasado en cinco años de cambiarme en el campo del Amurrio, Basarte, a cambiarme en un vestuario lleno de fotos de grandes e históricos jugadores.
Tambien el miércoles estuve dando el pregón de las fiestas de Castrejón de Trabuencos, que dieron comienzo en honor a su patrona La Virgen de la Asuncion. Pequeño pueblo, acogedor, con gente muy del Pucela. Vamos, típico pueblo castellano de los que a mí me enamoran en invierno, con esas casas que desprenden olor a humo del fuego bajo. Ya me quedan menos pueblos de la provincia por conocer.
Otro pueblo que celebra la festividad de la Virgen es Amurrio, mi pueblo. Llevo muchos años sin estar en fiestas, el día de mañana volveré y me pondré mis albarcas, mi pantalón de mil rayas, mi faja roja, camisa blanca, blusón negro y... txapela. Allí hay cinco cuadrillas que son los que organizan y dan colorido a las fiestas: Dantza Lagunak, Trot-Art, Aldunak, Herriarenak, El Boli y a la que yo pertenezco: Euskotarrak. En cuanto pueda os pondré una foto mía vestido con el traje de faena.
Bueno peña, me voy al sobre, que tengo que descansar. Este año la hostia del holandés de turno me ha salido más barata que la del año anterior, sólo un golpe en el tobillo que, eso sí, duele de cojones. Perdonad por el vocabulario pero es que no puede ser que me pase de todo.
Pasad un buen puente. Para los que no vayáis a la playa, coged el periódico, ved en qué pueblo hay fiestas y acercaros, que seguro que os lo pasáis genial. Los de pueblo somos unos castas. Los de ciudad sois mas finos, así que si os animáis a seguir mi plan.... ¡¡¡Quitaros los Dockers y los náuticos!!! Os recomiendo pantalón vaquero, camiseta de publicidad, deportivas... y llegad a casa con algún sello de kalimotxo en la camiseta.
Fotografía: El calimocho no falta en las típicas peñas de pueblos en estas festivas fechas. Primero en los cachis y después en la ropa.
Aúpa campeón. El día que vengas, allí estare yo contigo, ahí con el katxi en la mano. Tío, estás gafado, pero tu currela que esto todavía no ha empezado.
¡Viva la Virgen de la Asunción!
Ya estamos en casa, la rutina se apoderará de nuestras vidas todas las mañanas cuando tengamos que acudir a los Anexos a entrenar. La experiencia de la pretemporada en Holanda, para mí muy positiva. No deportivamente sino... eso... como experiencia.
Me encanta Holanda y me encanta Bélgica. Nadie puede poner en duda la belleza de sus vistas, pero si de sus costumbres, cultura y clima hablamos seguro que hay discrepancias. Las tiendas abren hasta las cinco de la tarde y a las ocho todos cenados. Las bicicletas están a la orden del día y los prados están llenos de animales y de hierba, no de ladrillos como en España. Vamos, que imagino, desde la ignorancia y sin saber mucho como están las cosas por estos países, que habrán tenido estos últimos años un crecimiento sostenible. ¿Qué estamos recogiendo aquí? Lo que hemos sembrado: paro que conduce a CRISIS.
El miércoles tuve la suerte de conocer a Eusebio Sacristán. Qué placer hablar con él de fútbol. Me temblaban las piernas. Es como cuando quedas por primera vez con una chica y esa media hora del café se te hace demasiado corta. Me pareció un tío humilde, sencillo y cabal, sin ningún tipo de aires de grandeza. He pasado en cinco años de cambiarme en el campo del Amurrio, Basarte, a cambiarme en un vestuario lleno de fotos de grandes e históricos jugadores.
Tambien el miércoles estuve dando el pregón de las fiestas de Castrejón de Trabuencos, que dieron comienzo en honor a su patrona La Virgen de la Asuncion. Pequeño pueblo, acogedor, con gente muy del Pucela. Vamos, típico pueblo castellano de los que a mí me enamoran en invierno, con esas casas que desprenden olor a humo del fuego bajo. Ya me quedan menos pueblos de la provincia por conocer.
Otro pueblo que celebra la festividad de la Virgen es Amurrio, mi pueblo. Llevo muchos años sin estar en fiestas, el día de mañana volveré y me pondré mis albarcas, mi pantalón de mil rayas, mi faja roja, camisa blanca, blusón negro y... txapela. Allí hay cinco cuadrillas que son los que organizan y dan colorido a las fiestas: Dantza Lagunak, Trot-Art, Aldunak, Herriarenak, El Boli y a la que yo pertenezco: Euskotarrak. En cuanto pueda os pondré una foto mía vestido con el traje de faena.
Bueno peña, me voy al sobre, que tengo que descansar. Este año la hostia del holandés de turno me ha salido más barata que la del año anterior, sólo un golpe en el tobillo que, eso sí, duele de cojones. Perdonad por el vocabulario pero es que no puede ser que me pase de todo.
Pasad un buen puente. Para los que no vayáis a la playa, coged el periódico, ved en qué pueblo hay fiestas y acercaros, que seguro que os lo pasáis genial. Los de pueblo somos unos castas. Los de ciudad sois mas finos, así que si os animáis a seguir mi plan.... ¡¡¡Quitaros los Dockers y los náuticos!!! Os recomiendo pantalón vaquero, camiseta de publicidad, deportivas... y llegad a casa con algún sello de kalimotxo en la camiseta.
Fotografía: El calimocho no falta en las típicas peñas de pueblos en estas festivas fechas. Primero en los cachis y después en la ropa.
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