Domingo, 05 de Octubre de 2008
12:16
Pero si tienes corazón y algo interesante que contar... Buena historia, aunque ya me la sabía.
Domingo, 05 de Octubre de 2008
02:50
Soy de Écija y me acuerdo de ese partido... Felicidades Iñaki, cuando escribes siempre me haces reflexionar. Un beso.
Sábado, 04 de Octubre de 2008
20:09
¡Muy buenas! Este año hemos hecho un equipo de futbol 5 en Amurrio que se llama "Arkada en la Grada". Nos gustaría que algun día se pasara por el Bañueta Stadium (Polideportivo de Amurrio) para hacer el saque de honor, ya que es usted un gran jugador de fítbol que lleva el nombre del pueblo de Amurrio. Pásatelo bien en la grada.
Sábado, 04 de Octubre de 2008
14:05
Es fantástico leerte cuando hablas de un amigo y, en este caso, uno de esos amigos al que también admiras. ¡Lo que daría yo por tener una charla de fútbol con vosotros dos! Besos.
Sábado, 04 de Octubre de 2008
11:20
¡¡¡Qué bonito Iñaki!!! Es una historia muy buena y bonita. Enhorabuena. Ojalá hagas tú lo mismo como Unai y te veamos de entrenador en un grande cuando te retires. Mucha suerte para ambos aunque este fin de semana lo siento por tu amigo Unai, pero el domingo pierde en Pucela. CORAZON BLANQUIVIOLETA, ALMA CASTELLANA
Sábado, 04 de Octubre de 2008
01:50
Me has dejado sin palabras, como siempre eres un grande. A este hombre los lorquinos le debemos mucho, pero a ti también. Iñaki, aquí en Lorca te esperamos al igual que esperamos el tan ansiado ascenso, darte las gracias por el programa del Tirachinas del otro día, estuviste tan bien y tan grande como eres. Mucho ánimo por tus lesiones y espero que te recuperes pronto, que este año voy a verte a Pucela. ÁNIMO.
Sábado, 04 de Octubre de 2008
00:46
Iñaki, gracias por los años que nos has dado en Lorca. Nunca te olvidaremos.
Viernes, 03 de Octubre de 2008
23:55
Bonito. Elegante. Tierno. Bien, muy bien. Enhorabuena. Grandísimo entrenador Emery, le espera un futuro brillante. Moraleja: "Ni un paso atrás, ni para tomar impulso". Ánimo.
Gracias, Unai
El 9 de Agosto del 2003 dejé Murcia bien temprano para llegar a Venta Magullo, en Segovia, a la hora de comer. Allí me estaba esperando mi nuevo equipo, el Lorca. Iba un poco desilusionado, ya que Juanma Lillo no contaba conmigo en el Ciudad de Murcia, recién ascendido. Ahora Huegun, Kike Mateo, Alexandre, Leo, Robles, Castellanos, eran mis nuevos compañeros.
De vuelta, ya en Lorca, recuerdo el calor que hacía, y ahora llegaba lo peor. Buscar piso y la mudanza. Mientras tanto estuvimos hospedados en un hotel y mi compañero de habitación era... Unai Emery, también compañero. Él venía del Leganés y con 217 partidos en Segunda A, de su paso por el Toledo y Ferrol, anteriormente.
Pronto hicimos buenas migas, él sólo sabía hablar de fútbol y yo también. Ya empezada la liga, mientras los demás compañeros veían alguna película, Unai y yo nos pasábamos el viaje hablando de fútbol o riéndonos, con su sentido del humor. Eso cuando Unai iba convocado; su puesto lo ocupaba Kike Mateo.
De él, como compañero aprendí a ser competitivo. Cuando no jugaba el domingo, el lunes me sorprendía su nivel de compromiso y su orgullo. ¿Como un tío con tan dilatada carrera en Segunda podía venir los lunes y no bajar los brazos y entrenar con la misma ilusión que un juvenil? Al final, acabó de lateral izquierdo a un nivel altísimo, jugando esa liguilla de ascenso en la que el Pontevedra de Capdevila fue el que se llevó el gato al agua.
La temporada siguiente, la 2004-05, comenzamos con Quique Yagüe de entrenador y Unai de lateral izquierdo titular. Pero en el mes de octubre cayó con la Mononucleosis. Me quedé sin compañero de viaje y sin compañero de habitación. Cómo empezaba a echar de menos esas charladas largas de fútbol, exceptuando cuando me era infiel y me dejaba colgado porque se ponía a hablar por teléfono con su amigo Alberto Benito, actual secretario técnico del Almería.
Deportivamente las cosas no nos iban bien. Un equipo formado de grandes futbolistas vagaba por mitad de tabla en el grupo 4 de 2ªB. Llegaron las vacaciones de Navidad y nos encontramos a 14 puntos de la liguilla y sin entrenador. Pedro Reverte, el secretario técnico del club, habló con algunos de nosotros y nos preguntó por el perfil del que debería ser el entrenador que recondujera la situación. Hasta que Unai se levantó y pidió permiso para coger el equipo él. Allí nadie daba crédito a la situación, pero con la confianza con la que hablaba engatusó a los allí presentes, incluido el secretario técnico. Yo alguna vez lo recomendaba a Gauna, presidente del Amurrio. Ya se le veía madera de entrenador. A día de hoy todavía me lo recuerda.
Poco a poco, lo que al principio parecía una broma, fue cogiendo forma. Pasamos las vacaciones y llego el día de reincorporarnos a los entrenos. El día que le veo a Unai con ropa de entrenador, con gafas y una carpeta... me venía a la cabeza ese pijama de cuadros con el que dormía o su chándal Kelme pasado de moda... Eso sí, pronto nos dejó claro cuál era su nuevo rol y que su objetivo era el ascenso, ¡¡y estábamos a 14 puntos del play-off!!
Salimos al campo y estaba todo metódicamente preparado, nada dejado al azar. Unai seguía siendo el mismo, pero con la diferencia que debía tomar decisiones que podrían no gustar a todos. Ahí está la cabeza de cada jugador para entenderlo. Su primer partido fue en Écija y conseguimos la primera victoria fuera de casa (0-3). El 26 de junio estábamos celebrando el ascenso en el Ayuntamiento de Lorca. Algo histórico.
La temporada 2005-06 era un sueño. Estábamos en Segunda A. El primer partido empatamos en casa y yo no jugué. Mi amigo, el que me había invitado a su casa en Hondarribi hacia dos semanas, no me puso. Fue un momento de reflexión por mi parte y de recordar todos los valores que él me había enseñado como jugador. Le auguré un gran futuro como entrenador. El lunes me dejé la piel en el entreno como él lo hacía. El segundo partido fue el de mi debut por lesión de Berruet. Ganamos 1-3 en Elche y desde aquel día confió en mí, me lo había ganado.
Nos quedamos a las puertas de firmar otro ascenso, que al final se quedó en Valencia con el Levante.
Ahí, entre lágrimas, nuestro destino se separó, pero no nuestra amistad.
Gracias Unai.
Fotografía: Unai Emery cuando era entrenador del Lorca, en la temporada 05/06, y tenía como jugador a Iñaki Bea.
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