La eliminatoria de los octavos de final de la Copa del Rey se decidirá en Zorrilla el próximo miércoles. Como quería Mendilibar. Y eso que durante la primera mitad el Real Valladolid sufrió muchísimo en defensa, pero el Atlético tuvo la pólvora mojada y se vio incapaz de superar a un inspirado Alberto. El Pucela también tuvo sus opciones, sobre todo tras la reanudación.
Como se preveía, Aguirre y Mendilibar volvieron a apostar por los menos habituales. Así, de los fijos en los blanquivioleta sólo Álvaro Rubio apareció en el once. El partido comenzó muy alocado y recordó al choque liguero que ambos encuentros dirimieron también en el Calderón. A los dos minutos Forlán se plantó solo ante Alberto, pero se le hizo de noche y no fue capaz de superar al cancerbero visitante. Apenas un par de minutos después Estoyanoff dio la réplica con un potente disparo tras magistral pase de Álvaro Rubio y forzó un córner que a punto estuvo de enviar a las mallas Alexis. Nuevamente, el Atleti superó la línea defensiva pucelana y Mista se quedó sin ideas cuando se encontró frente a frente con Alberto.
El partido era un auténtico correcalles y sólo cabía esperar para ver de qué lado caía el gol. Poco a poco el Atlético de Madrid se hizo con el control de la pelota y maniató a un Real Valladolid que se vaciaba en defensa pero que no era capaz de hacer efectiva su presión. Comenzaba el sufrimiento. Cifu, Iñaki Bea, Alexis y Óscar Sánchez no tenían un solo instante de respiro ante un equipo con un gran potencial ofensivo que, afortunadamente, no tuvo su día a la hora de transformar sus ocasiones. Que se lo digan a Forlán, que volvió a marrar una clarísima oportunidad y estrelló el balón en la cepa del palo derecho de la portería defendida por un inspirado Alberto.
Quedaban poco menos de veinte minutos para el descanso y el Real Valladolid no era capaz de sacudirse el dominio colchonero. El monólogo local no se tradujo en goles afortunadamente para los intereses de Mendilibar y gracias una vez más a Alberto, que sacó una mano providencial para quitarle el balón de la cabeza a Mista cuando el delantero se acomodaba para empujar la pelota a la red. El anhelado descanso tras más de media hora de auténtico sufrimiento.
Tras la reanudación se vio que el Pucela no era el mismo. Los jugadores de Mendilibar corrían lo mismo, pero no corrían igual. Su habitual presión esta vez sí fue efectiva y rápidamente comenzaron a dominar la pelota y a sentirse más cómodos.
Fotografía (Efe): el colegiado no vio un clarísimo penalti de Zé Castro a Ogbeche en la segunda mitad.
Penalti a Ogbeche
A los ocho minutos de la segunda parte llegó la jugada clave del partido, quién sabe si también de la eliminatoria. Ogbeche se dispone a controlar en el área y recibe una clara patada de Zé Castro que Ramírez Domínguez no vio. Un penalti que pareció claro y que no se señaló, de igual modo que tampoco hubo once metros cuando en la primera mitad un disparo atlético se estrelló en el brazo de Cifu.
El Real Valladolid siguió a lo suyo y, mientras aguantaron las fuerzas, fue el claro dominador de la segunda parte. Alberto, por poner un ejemplo, apenas tuvo que intervenir. Bastante había hecho ya en la primera parte. Aguirre apostó por más dinamita en ataque con la entrada del Kun Agüero y, aunque el argentino dio sensación de peligro, nunca fue capaz de superar con claridad a la aplicada defensa vallisoletana. Mendilibar también movió el banquillo e hizo entrar en el campo a Llorente, Baraja y Sisi, que demostró su buen momento de forma con una brillante jugada individual cuando ya moría el partido. El albaceteño controló en la frontal, amagó el disparo, se internó en el área por velocidad y enganchó una volea con la derecha que Falcón repelió a córner en un alarde de reflejos.
Fue la última oportunidad clara de un partido que deja un buen sabor de boca por la reacción del Real Valladolid en la segunda parte y por el hecho de que los blanquivioleta mantienen todas las opciones de poder pasar a cuartos. El desenlace, el miércoles 16 en Zorrilla a partir de las 20,00 horas.
Fotografía de portada (Efe): Álvaro Rubio y Mista, en pugna por el esférico.
Fotografía superior (Efe): Ogbeche tuvo que pelear con toda la zaga atlética.