Le costó mucho al Real Valladolid abrir la lata en Alcoy, pero lo consiguió con un disparo de Nauzet en el minuto 79 que desvió un defensa para despistar completamente a Maestro. Una victoria de oro (0-1) en un campo complicado que permite al Pucela seguir en puestos de ascenso directo en el arranque de la segunda vuelta del campeonato.
El partido fue extraño porque a pesar de que el Real Valladolid se mostró superior técnicamente y llevó la iniciativa en el juego, se encontró con un Alcoyano bien plantado en el campo que dificultó las acciones ofensivas de los de Djukic y tuvo hasta cuatro ocasiones claras para marcar, dos en la primera parte y dos en la segunda, ya con el gol en el marcador.
Pero si de ocasiones se trata, el primero que las tuvo fue el Real Valladolid. Hasta dos "mano a mano" sacó el portero Maestro a Javi Guerra en el primer cuarto de hora del partido.
Con el Pucela siempre al mando de las operaciones y con Óscar como armador del juego en terreno de Víctor Pérez, más adelantado, el Alcoyano contestó con dos balones a la espalda de los centrales que dejaron a Paco Esteban ante Jaime. El guardameta vallisoletano, que volvía a la portería tras el partido de Guadalajara, aguantó la llegada franca del delantero local, que en el minuto 22 remató contra el portero y en el minuto 37 desviado.
En la segunda parte, el Real Valladolid acrecentó su dominio, pero, curiosamente, las ocasiones se esfumaron. Por insistencia, se adivinaba que el Pucela podía llevarse el partido, pero el empate dejaba las espadas en todo lo alto y cualquier resultado se podía dar. Sobre todo, los vallisoletanos lo intentaron con las aperturas a la banda y los centros al área nunca encontraron destinatario.
Jesús tomó la responsabilidad de sacar el balón jugando desde atrás.
A la hora de partido, el Alcoyano movió el banquillo con dos sustituciones. Cambió de delantero y también metió en el campo al joven Welington Silva, un joven brasileño del Arsenal cedido en la primera vuelta al Levante y que recaló la semana pasada en Alcoy. En su debut, la pasada semana, dio el empate al Alcoyano en la recta final del partido ante el Almería. Este sábado, por fortuna para el Real Valladolid, empujó al Alcoyano, pero no vio puerta.
Como por las bandas no podía a pesar de los constantes desdobles de Peña y Balenziaga, lo intentó por el centro y en el minuto 70 Nafti puso un balón de oro a Óscar, que el salmantino, en un remate excelente, convirtió en gol, pero el colegiado, a instancias de su juez de línea, lo anuló. Mal anulado, como sucediera con este mismo árbitro en el partido Real Valladolid - Deportivo y un gol de Javi Guerra, pero pitó un fuera de juego inexistente y el tanto no subió al marcador.
La lata no se abría, pero en la recta final el Real Valladolid se encontró con la suerte del campeón, la suerte que no había encontrado anteriormente en el reducido campo de El Collao. En el minuto 79, el balón le llegó a Nauzet en el pico del área, disparó cruzado y un defensa, en su intento de interceptar el esférico, desvió su trayectoria para convertirlo en un gol imparable para Maestro.
Nauzet celebra su gol con los compañeros.
En los últimos minutos, el Alcoyano se fue arriba con todo y dispuso de dos buenas ocasiones para empatar, pero ni Gato aprovechó un regalo clamoroso de la zaga vallisoletana, ni Wellington pudo precisar su disparo ante la llegada salvadora de Marc Valiente en otra jugada con marchamo de gol.
Así pues, el Real Valladolid sumó tres puntos sin el brillo que había exhibido en Sabadell y Guadalajara, las dos últimas salidas consecutivas en las que los de Djukic habían ganado, pero al fin y al cabo tres puntos tan valiosos como los anteriores.
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