Llegó el final del partido apenas un minuto después de la sentencia de Baraja, sin duda el modelo a seguir por todos los jugadores profesionales en cuanto a actitud y trabajo, y la ciudad estalló de alegría. También los 300 valientes que, cual espartanos a una muerte segura para algunos, fueron a Gijón para dar su aliento a unos blanquivioleta que no defraudaron. El Pucela ganó al Sporting, recorta distancias respecto a la zona de salvación y mantiene viva la esperanza.
El Real Valladolid firmó un partido de lo más serio. Muy efectivo en defensa, aunque con poca fluidez en ataque, los de Javier Clemente maduraron a su rival hasta que fueron capaces de perforar la portería de Juan Pablo. Fue Manucho, un hombre que con el de Baracaldo ha ganado en confianza, el encargado de enviar a la red un cabezazo precioso tras centro de Keko. El éxtasis. Afortunadamente, después el Pucela fue capaz de amarrar el partido e, incluso, de lograr el tanto de la victoria por medio de Baraja, "Xavi" Baraja, un premio justo para los blanquivioleta y para un canterano que volvió a marcarse un partidazo.

Fotografía (Efe): Sereno, que estuvo impecable, se lleva el balón ante Barral.
Y es que en la segunda parte el Real Valladolid había sido muy superior a los gijoneses, también agarrotados por el miedo de ver las orejas al lobo tras haberse visto en la gloria. Una situación muy complicada de que la que sabe muy mucho el Pucela. Keko tuvo dos clarísimas ocasiones de superar a Juan Pablo y Pelé, recuperado para la causa, sembró el desconcierto en El Molinón con potentes disparos lejanos. El tanto del Pucela estaba al caer y, por primera vez, la fortuna sonrió. Fue un partido para valientes y los vallisoletanos se dejaron el alma para conseguir una victoria que da la vida. El alma y el hombro en el caso de un espectacular Del Horno, quien jugó con el hombro derecho inmovilizado durante más de 50 minutos y tuvo que abandonar el terreno de juego antes de tiempo por ver la segunda amarilla en una jugada en la que recibió una agresión de Maldonado.
El Pucela se queda a dos puntos de la salvación y ya sólo piensa en ganar al Getafe el próximo sábado en Zorrilla, que a buen seguro será una olla a presión para llevar en volandas a los blanquivioleta. Ocho puntos en los últimos cuatro partidos avalan a los de Clemente, que siguen muy vivos.
Si quieres consultar más información sobre el partido, pincha en este enlace.
Fotografías (Efe): En portada, los jugadores del Real Valladolid celebran el gol de Manucho; arriba, Nauzet pelea la pelota.