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1-1: Cruel desenlace

El Cádiz empató en el descuento en una jugada a balón parado que dejó al Pucela con la miel en los labios

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El fútbol fue cruel esta tarde para el Real Valladolid. El Pucela y su afición se llevaron un jarro de agua fría con el gol de Servando en el minuto 93 de juego. Una falta lateral, un error en la marca y un cabezazo que dejó a Zorrilla mudo y cariacontecido.

Lo cierto es que el Pucela fue mejor que su rival y lo más justo debería haber sido una victoria blanquivioleta. Los de Sergio González, con el mismo equipo de Oviedo con Antoñito y Toni Martínez para suplir a los sancionados Moyano y Mata, iniciaron el partido muy bien y se mostraron superiores.

El Cádiz, muy ordenado y fiel a su filosofía de conceder muy poco, apenas dejaba resquicios para el ataque local, pero lo cierto es que apenas inquietaba a Masip. Solo a balón parado, con buenos lanzadores y rematadores altos, se intuía el peligro gaditano.

Precisamente a la salida de un saque de esquina Barral tuvo la gran oportunidad de adelantar a los suyos justo al inicio de la segunda parte, pero el remate se fue fuera por centímetros. El duelo estaba parejo y parecía difícil que los ataques superaran a las defensas.

Toni Martínez consiguió a placer su primer gol como profesional en España tras una gran jugada de Toni y Nacho. El Real Valladolid creció en el partido y mereció el segundo, pero no el propio Toni disparó fuera por poco tras una bonita jugada individual.

Los tres puntos eran oro y parecían tener dueño, pero en el fútbol nunca puedes cantar victoria antes de tiempo. Servando cabeceó a la red una falta lateral y el Pucela se quedó con la miel en los labios. Quedan cinco finales, la siguiente en Soria, y este equipo ya ha demostrado que es capaz de plantar cara a cualquiera.