El Real Valladolid se adelantó con un gol de Guerra, pero no pudo aguantar el empate al encajar una falta directaen el minuto 94, cuando jugaba con un hombre menos por la injusta expulsión de Álvaro Rubio en el 75
Djukic planteó una revolución insospechada en Vigo y sólo un gol del Celta en el minuto 94, cuando el Pucela jugaba con 10 desde el minuto 75 por la injusta expulsión de Álvaro Rubio, evitó que el equipo blanquivioleta, tras un partido muy serio, se llevara los tres puntos de Balaídos.
El partido fue igualado, sin brillo y sin apenas disparos a puerta, pero Javi Guerra acertó a adelantar a los vallisoletanos y el Celta se encontró con un gol que ya no esperaba al ejecutar magistralmente Orellana una falta un metro fuera del área. Si bien es cierto que el resultado se puede catalogar perfectamente como justo por el desarrollo global del partido, lo cierto que tal y como se produjo el empate, el punto le sabe muy amargo al Pucela y muy dulce al Celta.
En cualquier caso, el Real Valladolid tiene motivos para quejarse del arbitraje. Sabido es que con Pino Zamorano los blanquivioleta no suelen tener suerte y esta vez no iba a ser menos. Si la pasada temporada el colegiado castellano-manchego expulsó al portero Javi Jiménez por tocar un balón con las manos dos metros dentro de su área, esta vez amonestó a Álvaro Rubio por recibir un balonazo en el costado. El riojano vio luego la segunda amarilla y de forma injusta tuvo que dejar a su equipo en inferioridad numérica en el minuto 75.
Djukic trató de oxigenar al equipo en la recta final con la entrada de Jofre por Sisi, Baraja por Guerra y Bueno por Nauzet, pero Orellana estuvo inspirado al ejecutar de forma perfecta una falta en la frontal que había provocado Valiente, que tuvo una buena aparición en la Liga formando pareja en el eje de la defensa con Mongil, con una mano.
Javi Guerra volvió a ver puerta.
Sabor amargo al margen por el empate final cuando paladeaba una victoria trabajada e importantísima ante un rival que estará en los puestos altos de la tabla, el Pucela dejó una buena imagen en Balaídos. Sin hacer un gran partido, anuló al Celta y aunque no tuvo claridad en los metros finales, aprovechó su primera ocasión clara de gol para marcar por medio de Javi Guerra (1-0, min. 66) y estuvo a punto de sentenciar si Pino no hubiera anulado por fuera de juego una jugada en la que Nauzet se plantaba absolutamente solo ante Yoel pocos minutos después.
La revolución de Djukic
En definitiva, la plantilla blanquivioleta sale muy reforzada de Balaídos. Nada más y nada menos que seis cambios introdujo Miroslav Djukic en el once que este domingo jugó en Vigo con respecto al que perdió en Zorrilla con el Murcia el pasado fin de semana. La defensa fue inédita: Tekio relevó a Mongil en el lateral derecho; Valiente y el propio Mongil ocuparon el eje central de la defensa por el lesionado Juanito y el sancionado Jesús Rueda; y Mikel Balenziaga, que rindió también a un buen nivel, relevó a Peña en una decisión que cualquier casa de apuestas hubiera pagado 1.000 a 1 antes del partido. Además, Djukic volvió a confiar en Álvaro Rubio para jugar por delante de la defensa, y en Sisi para moverse por la izquierda. Y, para que la revolución fuera ya total, no apostó en la media punta ni en Óscar ni en el pichichi de la Liga, Alberto Bueno, apostando por Víctor Pérez, que respondió a la confianza depositada en él por el técnico serbio con un partido más que notable.
El resultado fue que un Real Valladolid muy trabajador, liderado por el espíritu de sacrificio de Nafti en el centro del campo, disciplinado atrás y con Jaime muy seguro cuando tuvo que intervenir, que trató de jugar el balón con criterio aunque no tuvo mordiente en ataque porque Nauzet y Javi Guerra aún no están en plenitud de forma y el equipo blanquivioleta les echa mucho de menos.
El Pucela tuteó a un Celta que también irá a más en el campeonato, que busca todavía su identidad, que se debate entre lo que sabe que es capaz de hacer y el recuerdo que le lastra del final de la segunda vuelta de la pasada temporada, en la que perdió el ascenso directo.
El próximo 12 de octubre, gallegos y castellanos volverán a encontrarse en Balaídos. Será en la Copa del Rey, aunque la batalla de estos dos históricos del fútbol español está en la Liga Adelante.
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Fotografías (Ammedia.es). En Portada: Balenziaga se proyectó bien en ataque a pesar de tener que vigilar a De Lucas, uno de los mejores jugadores del Celta.
Once titular del Real Valladolid en Vigo: Jaime en la portería; Tekio y Balenziaga en los laterales; Valiente y Mongil como centrales; Álvaro Rubio y Nafti como medios centros; Nauzet, Víctor Pérez y Sisi en la media punta; y Javi Guerra como delantero.
Balenziaga, una de las grandes sorpresas del Real Valladolid ante el Celta, jugó a un buen nivel en Balaídos.
Mongil mostró sus credenciales en Balaídos: Djukic puede confiar en el canterano.
Nafti fue el líder del Real Valladolid en el centro del campo, con fuerza, personalidad, capacidad para el robo de balón con un juego agresivo y buen trato al balón, como en la jugada que dio origen al gol de Javi Guerra.
El equipo vallisoletano fue solidario en el trabajo y consiguió anular casi siempre a un Celta, que tampoco estuvo muy inspirado.
Sisi trabajó de forma infatigable en el campo, ya que, a sus labores ofensivas, tuvo que sumar la ayuda a Mikel Balenziaga en la banda izquierda para frenar las llegadas de Mallo (en la imagen) y De Lucas.
Víctor Pérez, en la imagen en un salto de cabeza con Jonathan Vila, tuvo una buena actuación.