Por pura insistencia, el Real Valladolid, en la última jugada del partido, consiguió empatar en el Estadio Juegos Mediterráneos ante un Almería que aprovechó una falta directa antes del descanso para marcar un gol que defendió con uñas y dientes hasta que Javi Guerra hizo saltar la banca con un cabezazo impresionante tras un centro de Mikel Balenziaga desde la banda izquierda.
Por supuesto, el empate se debe valorar de forma muy positiva se mire por donde se mire. Desde la óptica de la clasificación, en tanto justiciero "in extremis" de Javi Guerra permite mantener al Almería a tres puntos o, dicho de otra forma, permite que los andaluces no se fueran con seis puntos en el liderato, que ahora pasa al Hércules, con cuatro puntos más que los vallisoletanos. Y desde la óptica del partido en sí, el punto es bueno porque rescatar un punto sobre la bocina sabe a triunfo, como supo a derrota el empate que el Celta le endosó en Balaídos en el último minuto, cuando el Pucela saboreaba la victoria.
Curiosamente, aquel gol del Celta tuvo la misma factura que el tanto encajado este domingo en Almería. Falta dos metros tres metros fuera del área, la barrera a "tapar" un palo, Jaime al otro, el lanzador -en este caso Corona- que salva por arriba la muralla y el balón que entra pegado al larguero sin que el cancerbero pueda hacer otra cosa que mirar impotente como el balón se cuela en su portería.
Fotografía: momento en el que el balón enviado por Corona se cuela en la portería vallisoletana ante la mirada impotente de Jaime.
Ni antes del gol ni después del mismo, el Almería tuvo jerarquía para mandar en el partido. El conjunto andaluz es un equipo cuajado, que tiene como primera premisa estar siempre armando, con las líneas juntas en su campo y que cuando sale a la contra lo hace con verticalidad para hacer daño.
Ante esta propuesta, el Real Valladolid ofreció la suya: tener el balón, combinar, llevar el peso del partido y buscar el marco contrario a base de toques que buscan el centro desde la banda y el remate de Javi Guerra. Claro que, esta jugada sólo se cerró en dos ocasiones: en la primera, en el minuto 86 Javi Guerra hizo intervenir felinamente a Esteban; en la segunda, el goleador pudo afinar el punto de mira y se sacó de la manga un testarazo inapelable, pleno de corazón y clase.
Ni antes ni después del gol el Almería varió su patrón. El conjunto de Lucas Alcaraz defendió su parcela con mucho orden. El Real Valladolid, a pesar de meter de salida más profundidad en el once inicial con la entrada de Óscar por Álvaro Rubio con respecto al partido de Elche, le costó jugar bien. Dominó y dominó, lo intentó y lo intentó, pero sólo a ráfagas dio la sensación de llevar verdadero peligro al área andaluza. Sin embargo, sólo por la propuesta, sólo por el empuje sin bajar la cabeza en ningún momento, sólo porque quiso, mereció el empate.
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Fotografías (Marcamedia).
Sisi, que ejerció de capitán en Almería, persigue a Míchel. El extremo dispuso de una doble oportunidad de gol en la segunda parte.
Poco antes de marcar, Javi Guerra avisó con este remate acrobático que mandó Esteban a córner con una intervención felina.