Ya no hay dudas. La metamorfosis blanquivioleta es completa y real. El gusano de hace tres meses se ha transformado en una bella mariposa que vuela alto y que quiere hacerlo más alto aún. Así lo demostró el Real Valladolid en Balaídos ante un equipo que no hace tanto lideraba la tabla y que ahora atraviesa la misma crisis que sumió en la depresión a los jugadores de Abel Resino. El diván funcionó y el Pucela afronta la recta crucial de la temporada cargado de moral y de buen fútbol.
Los blanquivioleta se veían reflejados en los del Celta. Les miraban y comprobaban la misma ansiedad que ellos tenían hace tres meses. Antes del partido, los locales buscaban recuperar la confianza y los vallisoletanos, seguir en la misma línea. Por eso pronto se vio claro que los de Abel Resino querían tomar Balaídos. El balón era claramente blanquivioleta y, cuando caía en los pies gallegos, el Pucela adelantaba la línea defensiva y presionaba arriba para recuperarlo cuanto antes. Una demostración de intenciones elocuente que tuvo su recompensa en las sensaciones y en el marcador,
Nauzet se encargó de inaugurar el luminoso desde los once metros tras un claro penalti señalado tras clara falta por detrás de Vila a Javi Guerra. El canario engañó a Falcón e hizo justicia para adelantar al único equipo que había buscado el gol con anterioridad. Javi Guerra había dispuesto de la mejor ocasión del partido hasta ese momento, pero su disparo tras una gran asistencia de Óscar se fue cruzado.
Tras el gol, y lejos de encerrarse, el Real Valladolid mantuvo la presión adelantada y el control del balón. Era el momento de noquear a un rival que estaba grogui, aunque fue Javi Jiménez quien tuvo que intervenir ya en las postrimerías de la primera parte para despejar un buen disparo de Michu.
De cabeza y con cabeza
Nada más reanudarse el partido, De Lucas conseguía restablecer las tablas tras un buen remate al primer palo. Lo que hace apenas cuatro días hubiera sido una sentencia para el Pucela, se convirtió solo en un susto que se multiplicó por dos cuando Catalá estrelló en el palo un cabezazo después de un saque de esquina.
Pero la fuerza mental y, por qué no decirlo, la suerte están ahora con el Real Valladolid. Ese remate se fue al palo y apenas un minuto después llegó la enésima asistencia de Nauzet, un gran movimiento dentro del área de ese espectáculo de jugador que es Óscar y un cabezazo inapelable. 1-2 con 35 minutos por delante que no se hicieron largos, puesto que apenas sufrió. Todo lo contrario, siguió fiel a las indicaciones de Abel y creció gracias a que supo mantener la posesión del balón con calidad y calma. También con peligro, puesto que Álvaro Antón y Javi Guerra gozaron de dos ocasiones clarísimas que podían haber aumentado la renta en el luminoso.
La victoria confirma la metamorfosis experimentada por el Real Valladolid en las últimas fechas. De estar a tres puntos del descenso, el equipo ha pasado a estar metido de lleno en la pelea por alcanzar el play off. Llega a la recta final de la temporada cargado de moral, en clara progresión y con fe en lograr el objetivo. La próxima reválida, el domingo en Zorrilla ante el Xerez.
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Fotografías (Ammedia): En portada, los jugadores del Real Valladolid celebran el gol de Nauzet, el quinto del canario en Liga. Arriba, el centrocampista bate a Falcón y suma su tercera pena máxima convertida.
Baraja, que cuajó un gran partido en la medular junto a Nafti, vio la quinta tarjeta amarilla y no podrá jugar el próximo domingo ante el Xerez.
Jordi, en la imagen robando el balón a De Lucas, volvió a Balaídos y firmó un partido muy completo.
Javi Guerra aplaude a Óscar tras su espectacular remate de cabeza que supuso el segundo gol del Pucela.
Javi Jiménez volvió a mostrarse seguro bajo los palos y cuando tuvo que jugar el balón con el pie.
Sisi, afectado por una gastroenteritis durante esta semana, dejó su puesto en el once inicial a Nauzet. El albaceteño salió en la segunda parte por Óscar en el minuto 77. Antes (min. 64), Álvaro Antón relevó a Jofre y, en el minuto 89, Jorge Alonso entró por Nauzet.
Marc Valiente, que tuvo que emplearse a fondo para frenar a David Rodríguez, entró en el once por el lesionado Juanito. Su presencia en la alineación titular, junto a Nauzet, fueron las dos novedades del Pucela en Vigo con respecto al partido frente al Rayo Vallecano.