Como en el fútbol gana el que más goles marca, el Athletic ganó esta tarde en el Estadio José Zorrilla al Real Valladolid. Simplemente por eso, se llevó los tres puntos. El Athletic atinó dos veces con la puerta contraria y el Real Valladolid solo una. Porque en el juego, el fútbol fue parejo y el Real Valladolid tuvo más el balón que el conjunto vasco.
El Real Valladolid arrancó la Liga con el mismo equipo de la pasada campaña, con dos novedades: Mariño por Jaime en la portería y Carlos Peña por Balenziaga en el lateral izquierdo. Y con una propuesta por el buen trato del balón corregida y aumentada: el Pucela nunca apostó por el pelotazo y sí por tratar de salir con el esférico jugado desde atrás, situación que contrarrestó el Athletic Club con un desgaste físico estajanovista que le pasó factura en el último tercio del partido, en el que se impuso el Real Valladolid en esa faceta, aunque no se tradujo en peligro en la portería contraria.
Con el balón, el Athletic también mostró sus credenciales: trató de triangular sobre todo por el centro, donde creó problemas a la zaga blanquivioleta en la zona de la media punta, con jugadores con mucha movilidad como Muniain, en un buen momento de forma. Pero la realidad es que el conjunto vizcaíno, cuando quiso empujar con fe, tampoco pudo con el Pucela, más allá de la jugada del primer gol, en el minuto 28, donde una buena combinación tras un saque de esquina acabó con un disparo cruzado de Susaeta que inauguró el marcador.
El gol de Susaeta fue contestado inmediatamente por Ebert, que aprovechó un buen pase atrás de Óscar para ajustar un disparo al palo y establecer el empate.
En el arranque de la segunda mitad, llegó la jugada que al final marcó el partido: Iraola centró, Valiente despejó sobre la portería de Mariño, el balón se fue a la escuadra y Muniain, que entró desde atrás en velocidad, cazó el balón suelto y lo mando a las mallas, ante la oposición del mismo Valiente, desorientado por la acción anterior.
Tras el 1-2, el Real Valladolid lo intentó, pero le costó mucho llevar el balón al campo contrario y mucho más al área vizcaína. El partido blanquivioleta necesitaba un chispazo, una marcha más para romper el equilibrio de fuerzas. Rama pareció ser el llamado a realizar esa labor. Nada más salir por Omar a la hora de juego encendió el partido. Pero el fuego se fue apagando poco a poco y Osorio, que saltó al verde en el último cuarto de hora, no pudo reavivarlo.
Al final, el balance fue demoledor para el Pucela. El Athletic hizo su partido, un partido con muy pocas concesiones defensivas, marcó dos goles sin tener que recurrir a una gran productividad y se llevó los tres puntos para Bilbao.
El Madrigal, próxima parada para sumar los primeros puntos.