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1-3: Severo castigo

El Real Valladolid hizo un buen partido ante una Real Sociedad que sacó máximo provecho de sus ocasiones de gol

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El partido copero entre el Real Valladolid y la Real Sociedad dejó muchas sensaciones en la afición blanquivioleta. Una mezcla de tristeza e impotencia por la derrota (1-3), con la satisfacción de ver que tus jugadores han dado lo mejor de sí mismos ante un rival de superior categoría, al que han tenido contra las cuerdas durante muchos momentos.

Especialmente en la primera parte, el Real Valladolid cuajó un gran partido y mereció irse al descanso por delante en el marcador. La Real Sociedad, a través de Íñigo Martínez, inauguró el marcador en el minuto 6 a la salida de un córner botado por Carlos Vela y peleado en el salto por Raúl Navas –en falta sobre Álex Pérez –, pero el Real Valladolid se rehízo rápidamente.

El Pucela presionó de forma incansable y valiente la salida del balón, incomodó la circulación de la Real Sociedad, que empezó a no sentirse a gusto en el campo, y consiguió empatar el partido, por medio de Mata, que transformó la pena máxima que el portero donostiarra Rulli había cometido sobre él en el “mano a mano” propiciado por un excelente paso de Sergio Marcos filtrado en profundidad sobre el delantero madrileño.

Con el balón, el Real Valladolid fue un equipo muy vertical y creó muchos problemas al conjunto de Eusebio Sacristán, sobre todo a través de Mata, que disparó al larguero en el minuto 20 y puso un pase de gol a Juan Villar que invalidó el colegiado Hernández Hernández por fuera de juego, dando el pistoletazo de salida a una actuación arbitral polémica porque fueron muchas las acciones del ataque balnquivioleta, con la línea de la Real al límite, señaladas como fuera de juego. Algunas bien anuladas y otras no, como un fuera de juego a Guzmán que impidió el 2-3 al final del encuentro.

En la segunda mitad, el partido entró en un ritmo más lento, en el que el coraje del Pucela no fue suficiente para hacer daño a la Real Solciedad, ni el equipo txuri urdin, con un ritmo lento y siempre dificultado por la intensidad blanquivioleta, parecía que iba a ser capaz de decantar la balanza a su favor.

Un error en la salida del balón del Pucela facilitó al trabajo a una Real Sociedad que se atascaba a pesar del talento de sus futolistas. Canales robó un balón, se le dejó de cara a Illara y el donostiarra vio el desmarque de Juanmi, que no perdonó ante Pau Torres en el minuto 62 para subir el 1-2. Y en el minuto 74, un centro medido de Carlos Martínez desde la derecha fue cabeceado de forma impecable por Juami, que hizo su doblete particular y el 1-3 definitivo en el marcador.

Con el 1-3, el partido decayó y sólo las polémicas decisiones del juez de línea que cubría el ataque del Real Valladolid, muy protestadas por la afición local, dieron vida a un bonito encuentro, en líneas generales, competido, entretenido y en el que el Pucela tuvo mucho más en su haber que en su debe.