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2-0: Acto fallido

El Valencia fue muy superior al Pucela, que pudo encajar una goleada en el debut de Onésimo

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Onésimo no pudo debutar con buen pie en la Primera división. Sus cambios, que pasaron por el movimiento de piezas -Nivaldo y Del Horno entraron en la defensa, y Haris en la banda derecha-, más que por el dibujo inicial (4-2-3-1), no surtieron el efecto revulsivo suficiente para cambiar la cara de un Pucela tocado tanto en lo anímico como en lo futbolístico. Ell Valencia fue superior y ganó con facilidad.

Tras esta derrota por 2-0, con goles de Banega en el minuto 8 y de Villa en el minuto 29, el Pucela se queda más cerca del descenso que nunca porque bien una victoria del Tenerife en Pamplona o bien un triunfo del Zaragoza (su próximo rival en Zorrilla) en La Romareda frente al Sevilla le pondrán este domingo en rojo en el teletexto.

La victoria del Valencia fue clara y contudente. Si el Pucela no encajó esta tarde una goleada fue por la colosal actuación de Justo Villar, cada día más asentado e imponente en la portería vallisoletana, y porque los delanteros locales, Mata, Silva, Pablo Hernández y Villa, no estuvieron finos en el remate. Llegaron al área del Real Valladolid con una facilidad pasmosa, pero remataron fuera casi siempre y, cuando lo hicieron entre los tres palos, allí apareció Justo Villar, cuya actuación recordó al portero que ayer tuvo enfrente, César, aquel César que defendió la meta del Real Valladolid y que en algunos partidos parecía un pulpo al que era imposible meter un gol, y que esta tarde sólo tuvo que frenar a Diego Costa en un mano a mano.

Justo Villar paró todo lo parable y algún remate casi imparable. Todo menos dos tiros, un obús de Banega desde fuera del área, que nació en una pérdida de Haris al tratar de salir con el balón jugado ante el argentino, y un cabezazo de Villa en uno de los muchos remates a bocajarro que la defensa vallisoletana concedió en uno de sus innumerables errores colectivos, de conceptos, a la hora de bascular en los pases diagonales o a la hora de tirar la línea en pases en profundidad.

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Fotografía (marca.com): Nivaldo formó la zaga junto Pedro López, Arzo y Del Horno, con Borja y Lázaro por delante, Haris, Canobbio y Sesma en la media punta; y Diego Costa en la delantera.

En este sentido, Onésimo tiene mucho trabajo por delante para tratar de mecanizar movimientos defensivos para no convertir la zaga en coladero y al portero blanquivioleta en un muñeco de feria acosado por pelotazos a bocajarro de todo tipo. Movimientos defensivos que van más allá de la línea de cuatro y que muchas veces nacen viciados por la poca ayuda que el centro del campo ofrece para taponar la sangría. Además, sin presión y capacidad para robar el balón cerca del área contraria, al Real Valladolid se le hace el campo muy largo y en su intento de jugar desde atrás en corto, sin patadas a seguir -filosofía que trata de imponer Onésimo-, el porcentaje de pérdidas por errores en el pase son muy altos, con lo que el rival recupera el balón con rapidez y hace daño con suma facilidad.

Entre un carrusel inagotable de ocasiones de gol por parte del Valencia sólo caben rescatar tres chispazos de Diego Costa. Uno en la primera parte, abortado por un fuera de juego inexistente, y que le impidió plantarse ante César, y dos más en la segunda: un mano a mano con César que nació de una mala cesión de Pablo Hernández a su portero que interceptó el delantero, aunque resolvió mal con la zurda; y una escapada por la derecha tras un magnífico pase de Keko, que sacó Marchena en el último suspiro por tardar en armar el disparo cuando estaba en una posición inmejorable.

Toca trabajar, mucho, bien y rápido. No hay tiempo que perder. El domingo llega el Real Zaragoza y ganar pasa por un cambio de imagen radical, tener conciencia de cuáles son los defectos del equipos y explotar sus virtudes, que, por supuesto, las tiene.

Más información sobre este partido, pinchando aquí.

Fotografías (Efe). En Portada: Banega celebra su gol, el primero del partido, ante un Carlos Lázaro abatido. Arriba: Justo Villar, que cuajó un sensacional partido, sale a los pies de Villa, ante la presencia de Nivaldo.