El Real Valladolid perdió este sábado en El Arcángel por 2-0 ante un Córdoba superior al equipo blanquivioleta en todos los terrenos. Tercera derrota del Pucela, que permite al equipo andaluz seguir enganchado a la zona de play-off y que a los de Djukic los saca de la zona de ascenso directo, en la que ahora entra el Celta, con 46 puntos, uno más que los vallisoletanos.
Patiño, en el minuto 33, con un punterazo en el área, y Borja García, en el minuto 70, al batir a Jaime en un "mano a mano", pusieron la rúbrica a un partido que para el Real Valladolid se escribió con renglones torcidos desde el primer momento. El Córdoba entró bien en el partido, se hizo con el dominio en el centro del campo e impuso su fútbol sobre el césped de El Arcángel.
Ya en el minuto 5 el Córdoba disparo al palo y después Jaime tuvo que hacer un paradón para retrasar el gol local. Simplemente, el Córdoba era el dueño del balón y aunque el dominio no era apabullante, sí era lo suficientemente claro para advertir que por esa línea el Real Valladolid iba a perder.
Víctor Pérez disputa el balón a Patiño.
Pese a todo, en la única contra clara que el Real Valladolid logró armar, Óscar estuvo a punto de inaugurar el marcador. El salmantino, en posición de interior zurdo, recibió la apertura de Javi Guerra, cabalgó hasta Alberto García, lo dribló en primera instancia, pero no lo suficiente para evitar la ágil reacción del portero cordobés, que evitó el gol.
Primer gol
Si el Real Valladolid perdonó, el Córdoba no. En el minuto 33, un balón en profundidad sobre Patiño dejó al delantero local ante Jaime y lo batió con un punterazo que sorprendió al arquero vallisoletano. Jesús Rueda optó por tapar más el pase que el disparo, pero el lanzamiento de Patiño, sin ser venenoso, se convirtió en letal.
Sin tener la iniciativa y sin salir a la contra, el Real Valladolid se difuminó. Simplemente, no vio el balón y se limitó a multiplicar trabajo para taponar a un Córdoba muy serio, que robaba con facilidad el balón y lo trataba bien en su poder.
La suerte del campeón tampoco cayó esta vez del lado blanquivioleta. Antes del descanso, entre Nauzet y Javi Guerra se inventaron otro contraataque muy peligroso, pero Gaspar, cuando se vio sobrepasado en el cuerpo a cuerpo, empujó al malagueño por detrás sin que Gil Manzano ni su asistente señalaran la pena máxima.
En la caseta, Djukic movió la pizarra. Óscar salió y entró Manucho. Un movimiento táctico que en los primeros compases de la reanudación pareció dar sus frutos. El Real Valladolid intentó reaccionar, pero todo fue un espejismo. Apenas llegaba a la portería del Córdoba, defendida ahora por Arias, que saltó por el lesionado Alberto García.
Además, el barro y el hielo se acumuló en el área local, para hacer al Pucela larguísimo el camino a la portería. Apenas llegaba y cuando lo hacía, sin peligro alguno.
La puntilla
Por momentos pudo parecer que el Pucela se imponía y el Córdoba iba a remolque, pero en absoluto fue así. El Córdoba manejó el partido. Con y sin el balón. Y espero su oportunidad para matar el partido. Encontró la vía despejada en el minuto 70, en una jugada que está haciendo mucho daño a la zaga blanquivioleta en la Liga: buen balón en profundidad entre los dos centrales porque el centrocampista rival puede levantar la cabeza y pensar, el delantero que se planta ante Jaime y esta vez Borja García, que antes había disparado al palo en una bonita jugada personal, no perdonó el 2-0.
Borja García celebra su gol, segundo del Córdoba.
El partido no dio para más. Las entradas de Sisi en el minuto 66 por Jofre y la de Bueno por Javi Guerra en el 85 no pudieron variar el curso de los acontecimientos. Precisamente Javi Guerra y Bueno pudieron marcar el 2-1 para al menos amarrar el golaverage particular e intentar sembrar el pánico en El Arcángel para puntuar en el arreón final. Pero no hubo ocasión para ello.
Toca levantar la cabeza, felicitar al rival porque fue mejor y apretar los dientes para ganar el próximo sábado al Girona. El camino es muy largo.
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Fotografías (Ammedia). En Portada: Patiño, autor del primer gol, trata de escapar de la vigilancia de Jesús Rueda.
Por tercera semana consecutiva, el Real Valladolid repitió equipo.