Una buena primera hora de juego permitió este sábado al Real Valladolid sacar adelante su compromiso ante el R.C.D. Mallorca y comenzar la Liga Adelante con tres puntos en su casillero.
Por supuesto, al Pucela aún le queda mucho trabajo por delante, como no puede ser de otra manera a estas alturas del campeonato, pero la labor es más sencilla cuando el zurrón está lleno.
Cuando el balón comienza a rodar de verdad, las virtudes y las carencias salen a flote rápidamente y Rubi tomó buena nota de lo bueno, que lo hubo en buenas dosis, y de lo malo, que también lo tuvo el Pucela porque alternó fases de juego muy buenas y con otras improductivas, en las que el R.C.D. Mallorca, con argumentos muy justos, puso en peligro la victoria vallisoletana.
Los tres puntos peligraron en la última media hora del encuentro, porque cuando mejor estaba el Real Valladolid, con 2-0 y un rival que parecía entregado por la superioridad blanquivioleta, el partido dio un giro radical y se puso del lado del conjunto bermellón, que marcó un tanto en el minuto 64 y mandó un balón al palo en el minuto 82.
Evidentemente, el objetivo es buscar la regularidad y la continuidad en las facetas buenas del juego, que el Real Valladolid tuvo por momentos, dando la sensación en ellos de ser muy superior al equipo de Karpin. Pero la realidad es que el partido fue parejo y el Mallorca pudo pescar en Zorrilla.
Ahora, el punto de mira pasa a estar en Lugo, donde el Pucela jugará el próximo sábado, a partir de las 19 horas.
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Fotografías de Ángel Becerra.