El Real Valladolid no consiguió quitarse de encima la pegajosa visita del colista de la categoría, el Cartagena, hasta el minuto 86, cuando un gran trallazo de Jofre desde fuera del área, pegó en el palo y se coló como un misil en la portería defendida con uñas y dientes por Reina durante todo el partido. El gol de la victoria blanquivioleta llegó en medio de un ataque en tromba de los hombres de Djukic, en superioridad numérica desde el minuto 62 puesto que Kijera había sido expulsado en la jugada que cometió penalti sobre Manucho y en la que Nauzet estableció el empate a uno en el marcador, dado que el Cartagena se había adelantado en la última jugada de la primera parte con un gol extraordinario de Abraham Paz.
Y es que los caminos del fútbol son inescrutables. La grandeza del fútbol es que en cada instante un partido puede dar un giro de 180 grados. Por ejemplo, la primera parte del Real Valladolid, en condiciones normales, le debería haber valido para irse al descanso con un 3-0. Pero se repitió la historia de Villarreal: ocasiones y más ocasiones, llegadas por todos los flancos, jugadas de todas las facturas... pero los blanquivioleta no marcaron.
Y además, en el último minuto de la primera mitad, del "tenía que llegar" de Villarreal, esta vez se pasó al "que falla lo paga", porque al filo del descanso, después de que Cartagena estuviera a verlas venir todo el partido, se sacó de la chistera un gol increíble por medio de Abraham Paz, que recogió en tres cuartos de la cancha un saque de banda y sin pensárselo clavó el balón en la escuadra de Jaime en un disparo precioso, preciso e imparable, pleno de potencia y colocación. Un golazo de bandera.
Pero si por el camino del fútbol de 1.000 quilates no llegaron los goles en la primera parte, el Real Valladolid se encomendó a la heroica en la segunda. Apretó lo dientes y su ataque fue en tromba. Unas veces también con cabeza y la mayoría de ellas solo corazón. Pero hay partido que se ganan con el corazón y éste fue uno de ellos.
Jofre entró en el campo en el minuto 78 por Álvaro Rubio. Antes, en el 57, saltó al terreno de juego Manucho por Alberto Bueno. Ya con el 2-1 en el marcador, en el minuto 88, Nafti relevó a Javi Guerra.
Con corazón llegó el primer gol, en un centro de Peña para Manucho, que fue empujado por Kijera cuando iba a rematar a bocajarro y supuso el penalti que transformó Nauzet y la expulsión del central cartagenero. Y con corazón llegó el 2-1. Con corazón y clase. La clase de Jofre para soltar un latigazo seco desde la frontal que se coló como un obús en la portería de Reina para dejar al Cartagena con pie y medio en Segunda B y al Real Valladolid en el camino firme hacia el ascenso directo, camino en el que, por supuesto, todavía mucho para llegar a la meta.
Toda la mala fortuna que había tenido el Real Valladolid en la primera parte para no marcar se tornó en la suerte del campeón en el disparo de Jofre que rompió la base del poste y fulminó a un Cartagena que tres minutos antes de este tanto de su derrota tuvo en las botas de Braulio la victoria en una contra mortífera que salvó Jaime primero y la defensa en dos acciones posteriores de forma increíble.
Tres puntos más al contador y el Deportivo a la vista. Será el próximo domingo, a las 20 horas.
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Fotografía (Gonzalo Martín Velasco): Jofre celebra el tanto de la victoria.
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