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2-2: Dos cabezazos no bastaron para noquear al Málaga

Javi Guerra y Osorio, en sendos córners, remontaron el gol inicial malagueño, pero Pawlowski acabó empatando un partido muy igualado

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El Real Valladolid y el Málaga C.F. empataron a dos goles en el partido que abría la séptima jornada de la Liga BBVA, disputado en una noche pasada por agua en el Estadio José Zorrilla. Ni vallisoletanos ni malagueños quisieron en ningún momento firmar las tablas, pero la igualdad de aciertos se impuso sobre los deseos de ambos de quedarse con los tres puntos en juego.

El encuentro fue de poder a poder. El Real Valladolid buscó la victoria desde el pitido inicial, muy enchufado en el partido a base de buscar los remates de Osorio y Javi Guerra, que en el primer cuarto de hora ya habían se repartido las ocasiones para inaugurar el marcador.

Pero pasado el empujón inicial de los blanquivioleta, el Málaga tomó la batuta. El equipo malagueño no tiene el poderío de las dos últimas temporadas, pero todavía tiene muy buenos futbolistas sobre el campo, capaces, a base de mover con rapidez y precisión la pelota, de desactivar presiones pegajosas como la que trataron de imponer los vallisoletanos.

En pleno dominio malagueño, Tissone encontró a Santa Cruz y el paraguayo, un auténtico killer del área, fusiló a quemarropa a Mariño.

El Pucela supo encajar el golpe y pudo meterse en el partido con un penalti no señalado por mano de Angeleri en un centro de Javi Guerra, pero tuvo que irse al descanso en desventaja.

Lesiones
En la caseta, Juan Ignacio movió el primer peón: Rama, que no encontró el camino del área malagueña, dejó su puesto a Omar. Además, en el minuto 50 se rompió Sastre y Rossi entró en escena.

El partido cambió. El Real Valladolid metió una marcha más al partido y se hizo con las riendas. En medio del dominio encontró un arma letal para el Málaga: los córners. De dos de ellos, botados por Ebert, renqueante durante toda la noche, desde la banda derecha, nacieron los goles. El primero, de Javi Guerra, en el minuto 56; el segundo, de Osorio, en el 64. Ambos, calcados: misil de precisión al corazón del área, saltos poderosos y testarazos de escultura.

El 2-1 descentró al Málaga. Por momentos, le sacó del partido. Y el Real Valladolid, en esos momentos, trató de seguir con la inercia atacante para asestar el golpe definitivo que noqueara al Málaga, que, por momentos, optó por quedarse atrás para coger aire y esperar al arreón final para ir a por el empate, que se encontró en una jugada sin aparente peligro, en la que Camacho se encontró un balón suelto y lo puso a la frontal, en la que Paulowski, recien entrado en el campo, controló, se giró y empalmó el cuero de una forma brutal. Mariño no tuvo opciones de evitar el empate.

Con el 2-2, el Real Valladolid, se dejó en el campo las últimas fuerzas que tenía para ir a por la victoria y, como pasara cuando fue en ventaja, en su afán de ganar, estuvo a punto de encontrarse con una derrota que no mereció por lucha y entrega ante un equipo serio, rocoso y con jugadores poderosos y con mucha pegada.

Con 6 puntos en 7 partidos y la visita al Camp Nou en el horizonte antes de irse al parón del fin de semana del 12 y 13 de octubre, el objetivo del Real Valladolid es recuperar a todos los jugadores lesionados: Álvaro Rubio, Baraja y Larsson, a los que esta noche se les unieron Sastre y Omar.