El Real Valladolid y el Athletic Club empataron este viernes a dos goles en Zorrilla en un partido intenso, en el que los futbolistas se sobrepusieron a una noche desapacible con lluvia y viento para brindar un buen espectáculo a los aficionados.
El Pucela comenzó el partido arrollador, con dos goles en el primer cuarto de hora. Javi Guerra anotó el primero al cabecear un centro medido de Rukavina en el minuto 8 y Alberto Bueno el segundo al rematar al borde del área pequeña un centro de Larsson.
Pero cuando mejor estaba el partido para el Real Valladolid y el Athletic Club parecía aturdido por los dos tantos que había encajado en un abrir y cerrar de ojos, los bilbaínos se metieron otra vez en el encuentro en el minuto 21 al rematar De Marcos un centro desde la banda derecha de Susaeta y establecer el 2-1. Curiosamente, justo antes del segundo gol blanquivioleta Aduriz había enviado un remate calcado al palo, pero a la segunda el balón, tras pegar en el poste, se coló irremisiblemente en la portería de Dani.
Con el 2-1, el Athletic Club creció. El equipo de Bielsa cogió confianza, se hizo fuerte en el centro del campo y empezó a mover el esférico con rapidez y se empezó a atisbar un empate, que el Real Valladolid aguantó hasta el descanso, pero no pudo hacerlo en la reanudación. En el minuto 50, Aduriz no pudo cabecear a puerta un córner, pero el balón, que se iba desviado, le cayó a Susaeta junto al palo y puso el empate a puerta vacía. Justo antes del gol del empate, Guerra había rematado un centro de Larsson a a la cepa del poste...
Con el 2-2, el partido dio una nueva voltereta. El Real Valladolid encajó el golpe y se rehizo rápidamente para buscar el tercer gol. Con una buena salida del balón desde atrás a través de Jesús Rueda, que tuvo que sustituir a Valiente en el minuto 38 (recibió un fuerte codazo en el pómulo de Aduriz, que entró con una fuerza desproporcionada con el central), se hizo con el control del partido y empujó en busca de la portería de Iraizoz, aunque tuvo la oportunidad, Omar, que había relevado a Larsson, disparó fuera cuando el gol se cantaba en Zorrilla, aunque junto antes Aurtenetxe había estrellado un cabezazo a la cepa del poste a la salida de otro córner.
En definitiva, el Real Valladolid y el Athletic Club jugaron un partido de poder a poder, intenso, vibrante, con dominio alterno y ocasiones en ambas porterías, que primero se le puso de cara al equipo blanquivioleta, después se decantó para el conjunto vasco y que finalmente, en el toma y daca, en un juego de área a área sin mucha elaboración, se quedó en un empate quizá justo, ya que ninguno de los contendientes mereció perder.
En cualquier caso, para el Real Valladolid el partido terminó con un sabor muy amargo porque perderá a Valiente durante muchos partidos. El codazo que recibió de Aduriz, que solo vio la tarjeta amarilla, literalmente partió la cara al central catalán, que tardará mucho tiempo en salir del "dique seco".
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Fotografía superior (Ángel Becerra): Sastre protege el balón ante De Marcos. Amplio reportaje gráfico de Ángel Becerra (@anxobecerra) en Facebook/RealValladolid.
Fotografía (Ángel Becerra): Una gran lona con el eslogan "Unidos contra el Cáncer" se desplegó, con la generosa colaboración de los aficionados, en la Grada Este, antes de comenzar el partido.