El Real Valladolid estuvo muy, muy cerca, de ganar al líder de la Liga Adelante, el Rayo Vallecano, y de ponerse séptimo en la clasificación (con los mismos puntos que el Cartagena y a la espera de lo que haga el domingo el Girona en Ponferrada), posición que ahora mismo otorga plaza en el "play off" de ascenso.
Exactamente, el Pucela estuvo a siete minutos de aguantar una victoria que había trabajado durante la primera parte, que había encarrilado con un gol de Jordi en el minuto 43 a la salida de un córner y que pensaba tener cerrada con el 2-0, obra de Sisi en el minuto 48 con un disparo ajustado a la cepa del poste.
Pero lo cierto es que el Rayo ejerció de líder y empujó mucho en la segunda parte. Con el 2-0 el Rayo reaccionó como un equipo grande y consiguió meterse en el marcador con el 2-1 en el minuto 58, anotado por Delibasic. Pero ahí no paró el conjunto madrileño. Tácticamente siempre bien colocado, técnicamente bien dotado para el juego por abajo y físicamente dominador del juego aéreo, el Rayo empujó mucho al Pucela y le complicó la vida con salidas rápidas y a balón parado.
Con su fuerza y su fe, el Rayo buscó el empate y forzó desajustes en la zaga vallisoletana que le costaron al Pucela dos puntos de oro. Hace algunos meses un equipo del empaque del Rayo Vallecano habría ganado con facilidad en Zorrilla. Hoy por hoy, el Real Valladolid no sólo es capaz de plantar cara a un líder sólido sino que está más cerca de ganar que de perder. Por ello, el empate no debe ser considerado como un paso atrás, sino que debe tener una lectura positiva en forma de punto sumado que le deja a la misma distancia del "play off" de la que estaba.
Dado que el Real Valladolid necesita remontar, el empate puede saber a derrota, pero, sin duda, el resultado hay que puntuarlo más en el haber del Rayo que el debe blanquivioleta, porque ya en la primera parte, en la que el Pucela tuvo más el balón y el control del juego, los madrileños tuvieron dos ocasiones de gol muy claras, primero con un remate de Delibasic que sacó Javi Jiménez con una gran intervención y, después, con un cabezazo con marchamo de gol, también de Delibasic, que se fue a la madera.
Baraja trata de frenar el avance de Trejo.
Curiosamente, en la segunda mitad, en la que el Rayo fue el gran dominador, no encontró el camino para crear ocasiones claras más allá de muchas situaciones de evidente peligro, pero encontró dos vías en la retaguardia vallisoletana que perforó para sacar petróleo.
Capítulo aparte merece la actuación del colegiado Piñeiro Crespo, que apenas dio una en el clavo y desquició por completo a jugadores y aficionados. Los vallisoletanos reclamaron hasta tres penas máximas (alguna, como un derribo a Barragán con el 0-0, clarísima) y el Rayo una, en una salida a los pies de Borja de Javi Jiménez en la que no se apreció con nitidez si el portero vallisoletano tocó balón o bota. Además, con un criterio caótico, tan pronto permitió el juego duro, sobre todo del Rayo Vallecano, como castigó con tarjeta acciones menos punibles, para después perdonar dos tarjetas rojas: una a Casado con 2-1 cuando el defensa paró en seco una arrancada de Sisi en el centro del campo para evitar una ocasión manifiesta de gol, y otra a Nafti, ya en el minuto 87, que entró a un contrario con una fuerza desproporcionada en la línea del centro del campo.
Sin duda, el árbitro fue lo peor de un buen partido de fútbol, de poder a poder, en el que pudo ganar cualquiera, que estuvo muy cerca del triunfo vallisoletano y que acabó en tablas.
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Fotografías (Gonzalo Martín).
Jofre, en lugar en Álvaro Antón, fue la novedad del Real Valladolid en la alineación con respecto a los onces titulares ante el Girona y el Salamanca.
La estrategia funcionó y Jordi marcó en un córner, adelantándose a la zaga del Rayo en el primer palo y cabecear de forma imparable el córner botado por Jofre desde la derecha a pierna cambiada.
Javi Guerra reclamó dos penaltis al colegiado.
Sisi es felicitado tras marcar el 2-0.
Nafti y Baraja mantuvieron una dura pelea en el centro del campo con Javi Fuego y Movilla.
El colegiado asturiano Piñeiro Crespo no estuvo a la altura del partido y el Real Valladolid fue el más perjudicado en medio de un carrusel de decisiones erróneas.
Juanito, a la hora de juego, sufrió una lesión muscular y tuvo que ser sustituido por Marc Valiente.
Álvaro Antón tuvo la oportunidad de jugar en los últimos minutos.
Los jugadores del Rayo celebran el tanto del empate.