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2-3: El Granada hurga en la herida del Pucela

El equipo andaluz tuvo las ideas más claras en los últimos minutos y aprovechó para asestar un nuevo golpe al Real Valladolid

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El Granada también aprovechó el mal momento del Real Valladolid en la Liga y se llevó con justicia los tres puntos que había en juego en la tarde de este sábado en el Estadio Zorrilla, al ganar por 2-3 (1-2 al descanso). La justicia vino dada porque el Granada fue un equipo armado, bien estructurado, fuerte física y mentalmente, muy rápido, y con las ideas muy claras para explotar sus virtudes y hacer daño a su rival.

Por momentos, el Real Valladolid también mereció algo más, sobre todo en el arranque de la segunda parte, pero los minutos de su mejor juego sólo le dieron para empatar el partido, tras retirarse al descanso con una derrota parcial de 1-2. Óscar tuvo en su bota derecha el 3-2, pero su disparo, a bocajarro, de los que el salmantino, con sangre fría en esos metros finales, no falla, se fue a las manos de Roberto.

Al final, el equipo blanquivioleta, que estuvo todo el partido nadando contracorriente mientras el Granada tenía las ideas claras para hacer daño, no pudo aguantar el tirón en los últimos minutos y Abel, en el minuto 81, dio la puntilla al encuentro con el gol que puso el 2-3 definitivo.

El Granada no dio respiro al Pucela ni el comienzo. En el minuto 3, Ighalo recogió un pase en profundidad de Benítez y soltó un zurdazo tremendo a la escuadra de Justo Villar para poner el 0-1, aunque diez minutos después Jofre forzó un penalti que Nauzet transformó en el 1-1.

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Peña encara a Orellana.

El Real Valladolid, a falta de un delantero centro nato, buscó en la asociación de Nauzet, Jofre, Óscar y Álvaro Antón al borde del área grande la fórmula para hacer daño al Granada. En esta primera mitad, el intento no dio resultado. La precipitación en las triangulaciones casi siempre terminaba con el balón perdido, aunque Jofre por la izquierda y alguna arrancada por el centro sí creó problemas a la defensa andaluza. Tampoco el Granada encontró en el fútbol directo hacia Benítez e Ighalo la manera de hacer daño al Pucela, que al filo del descanso sufrió un nuevo varapalo a balón parado: Abel, en una falta lateral, puso un balón a la espalda de la defensa, al segundo palo, donde Iñigo cabeceó picado con una tremenda potencia, lo que impidió que Justo Villar, a pesar de su buena parada, pudiera atajar el esférico, que quedó suelto para que Lucena machacara el tanto sin que le temblara el pulso.

Reacción
Abel Resino no quiso hacer los cambios en el descanso, ya con el 1-2, y esperó al minuto 54 para hacer dos movimientos que dieron frescura al Real Valladolid. El técnico acertó. Entraron Jorge Alonso y Quique, y con aire renovado e ideas frescas el Pucela reaccionó. Las triangulaciones volvieron a ser precisas, las paredes salían, los desmarques eran certeros y el Granada no podía frenar el fútbol rápido que se les venía encima. Llegó el empate de Óscar en el minuto 58 (2-2) y  en el minuto 67 el salmantino tuvo el 3-2.

Hasta ahí llegó el Pucela. El Granada reaccionó en el minuto 70 con una jugada rocambolesca en la que Ighalo se escapó por velocidad, se plantó ante Justo Villar, Juanito por detrás (posiblemente cometiendo penalti) impidió su disparo y en el barullo el defensa blanquivioleta, que el viernes había enterrado a su padre, pese a lo cual quiso ser profesional y ayudar a su equipo, tocó el balón para que se fuera mansamente al palo y después a las manos de Justo Villar, que estuvo rápido para seguir la jugada.

Pero esa jugada fue decisiva para que el Granada se diera cuenta de que podía ganar el partido. El Granada se lo creyó y, más entero física y anímicamente que el Pucela, se fue a por el partido descaradamente. El Real Valladolid no bajó la guardia y también lo intentó, pero si sus llegadas ya no eran peligrosas, las del Granada se tornaron en letales.

Justo Villar pudo frenar a los andaluces, en una mano a mano con Orellana y en un disparo envenenado de Benítez, pero no pudo evitar el 2-3 en el minuto 81, cuando el Granada, desmelenado, sacó petróleo de un saque de banda: Orellana recibió en el pico del área, con una arrancada ganó la línea de fondo y su pase atrás, mortal de necesidad, lo empaló Abel a placer para dar la puntilla al Real Valladolid.

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Fotografías (M.Á. Santos - Ammedia).