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3-2: El Pucela pide la hora a la Liga

El Real Valladolid, muy lastrado en defensa por la lesión de Luis Prieto y la expulsión de Iñaki Bea, acabó perdiendo en Santander con un gol de Zigic en el minuto 85

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El Real Valladolid se reencontró con el gol, pero no fue suficiente para ganar. Cayó por 3-2 en Santander ante el Racing en un partido caótico, lleno de acontecimientos extraños que marcaron un desarrollo tortuoso y con un final desgraciado para el equipo vallisoletano.

Hasta tal punto llegó el carrusel de sucesos acaecidos en los Campos de Sport de El Sardinero, que tan sólo tres jugadores del Real Valladolid acabaron el partido en el mismo puesto en el que comenzaron: Sergio Asenjo, Álvaro Rubio y Goitom.

En defensa, comenzaron el partido Baraja por la derecha, Luis Prieto e Iñaki Bea de centrales, y Marcos por la izquierda. La lesión de Luis Prieto, sacudido por el gigantón Zigic mediada la segunda parte, acabó por noquear al central vasco en el minuto 37, obligando a Mendilibar a recomponer toda la zaga, dando entrada al único defensa en el banquillo, Óscar Sánchez, de tal forma que Marcos se fue al lateral derecho, Baraja se puso de central con Iñaki Bea y Óscar Sánchez ocupó el lateral zurdo.

Por si ya eran pocos los cambios, en el tercer minuto de la segunda mitad, Iñaki Bea fue expulsado por ver la segunda tarjeta amarilla, injusta a todas luces por "emplear el codo de forma peligrosa" cuando el central de Amurrio lo único que hizo fue saltar más que Jonathan Pereira, el jugador más bajo de la Liga BBVA, y colocar el brazo encima de su cabeza, con el único peligro de llevarse un "capón" de 3º de EGB.

Pero el error de Rubinos Pérez, que puso a la misma altura de peligrosidad el poner el codo encima de la cabeza con un dar un codazo en la cara (como el que le dio Zigic a Luis Prieto en el minuto 25 la jugada que le quedó K.O.), propició una nueva revolución en el equipo blanquivioleta, puesto que Borja pasó a ser el segundo central del equipo.

La expulsión y la consiguiente modificación en la defensa, propició más cambios en el centro del campo, puesto que Mendilibar, automáticamente, metió en el medio centro a Jesús Rueda para acompañar a Borja, sacando del campo a Pedro León. Y Víctor se fue a la banda derecha que ocupaba el muleño y sólo Sesma conservó su posición en la banda zurda (hasta que le sustituyó Canobbio en el minuto 65), y Goitom en la punta.

Con 2-2 en el marcador, en la última media hora el Real Valladolid se defendió como gato panza arriba y se agarró a Goitom como única tabla de salvación, porque en esta ocasión tampoco tuvo el salvavidas de Sergio Asenjo. El partido sólo tuvo una jugada en la última media hora: ataque del Racing, deslabazado normalmente y con poco peligro, robo del balón del Real Valladolid y pelotazo arriba para que Goitom, solo contra el mundo, sacase un control para sacar al equipo y darle oxígeno, o fabricarse una ocasión de gol. El sueco estuvo brillante en esta faceta y hasta en tres ocasiones estuvo a punto de sentenciar la permanencia, con dos zurdazos que atajó Toño (que de no estar convocado pasó a ser titular en el Racing) y una escaramuza en la que consiguió driblar al portero racinguista, pero que no pudo culminar con una asistencia a Víctor.

Batacazo
En el minuto 85, todo el trabajo defensivo de los vallisoletanos se fue por la borda al Cantábrico: Munitis centró desde la banda derecha, Sergio Asenjo salió para evitar el testarazo, pero llegó tarde y cuando quiso meter el puño, el serbio, con el marcaje de Borja, ya se había adelantado con su cabezazo y el balón estaba en la portería. Era el 3-2.

Del partido sólo quedará la segunda parte. El Real Valladolid hizo una buena primera mitad, pero nada de lo que pasó en ella pasará a la historia. Sólo quedará el 3-2.

En la primera parte, tras regalar el 1-0 en el minuto 4 en un desajuste defensivo, el Racing correspondió con otros dos regalos que aprovecharon Víctor y Goitom para dar la vuelta al marcador en los minutos 13 y 20. Cómo vería su entrenador al Racing que en el minuto 26 cambió la defensa, dando entrada a Christian y Bedia por Pinillos y Valera.

Si el Racing dio la sensación de estar muerto en la primera parte y el Real Valladolid resucitado, trabajando bien la presión y con más posesión de pelota que su rival, en la segunda mitad el equipo cántabro revivió con la expulsión de Iñaki Bea hasta que Jonathan Pereira empató en el minuto 60. La última media, dicho está, fue nadar y nadar a contracorriente, para morir a la orilla.

Con este resultado, el Real Valladolid sigue, una semana más, sin certificar la permanencia matemáticamente. El siguiente paso en este vía crucis en el que se ha convertido el final de la Liga BBVA para el equipo blanquivioleta será en Zorrilla ante el Sporting. El Real Valladolid pide la hora a la Liga, pero la Liga no ha acabado.

Fotografías (marca.com).