¿Cómo contar algo que se debe sentir? ¿Cómo transmitir lo que ha sido el duelo entre Málaga CF y Real Valladolid, con tantos matices, tantos momentos diferentes, tanto que protestar y celebrar, que lamentar y disfrutar? Un 3-3 que deja un punto de corazón y fe, un empate cambiante que sabe a poco tras el pitido final, que por momentos pareció imposible de conseguir y en otros sonó muy escaso.
El Pucela parecía desahuciado muy pronto. Llegaba a La Rosaleda para medirse a un equipo en gracia. Los mejores de LaLiga Hypermotion en los últimos 14 partidos. El segundo mejor local, diez partidos sin perder en casa. Candidato al ascenso directo. Y que en el minuto 14 ganaba 2-0 a los blanquivioleta.
El inicio de los malagueños fue contundente. En el 11' se adelantaron de penalti, obra de Chupe, solo unos minutos después de que en el otro área cayese Tenés sin considerar infracción. En el 14' aumentaron la renta con el 2-0 obra de Dotor, quien recogió un rechace en el área y en el mano a mano batió con seguridad. A buen seguro, los aficionados castellanos pensaron en los fantasmas de Castellón y Granada. Pero este Real Valladolid es muy diferente al de hace un mes.
En vez de hacerse pequeños, los de Escribá crecieron. Y crecieron. Y crecieron. Hasta arrinconar al Málaga. Hasta merecer el gol una y otra y otra vez. Hay que poner a prueba la memoria para recordar un partido donde el Pucela haya merecido tanto marcar como en esta primera mitad. Pero el premio parecía maldito. Chuki tuvo tres o cuatro. También Peter, Tenés, Clerc, Marcos André. Hubo muchas ocasiones para cambiar el marcador. Hubo muchos '¡uys!' que se quedaron suspiro por unos metros.
Hasta que, en el último minuto de los seis de añadido, a la enésima llegada, llegó. Por insistencia de un equipo volcado, por la fe de un Peter Federico que no se rindió luchando por el balón en una, en otra, y en una más en esa banda derecha. A la tercera, en una jugada viva, logró controlar, meterse en el área y mandarla al fondo de la red.
Pero qué poco dura la alegría cuando uno atraviesa momentos difíciles.
Y tras el descanso, cuando la sensación era la de un Real Valladolid hambriento que estaba cerca del empate, llegó el golpe. A balón parado, y con la incertidumbre debido a que de primeras fue anulado por fuera de juego y después de la revisión sí valió, entró el 3-1. Todo el esfuerzo por los suelos. De nuevo, los fantasmas.
La esperanza, como si fuera la luz de Gandalf al alba del quinto día para cambiar el rumbo en el Abismo de Helm, cabalgó en La Rosaleda en el minuto 56 cuando Alejo recibió dos desproporcionadas patadas sin balón que supusieron la roja directa para Víctor. Cuando el Málaga se quedó con uno menos y ese 3-1 mutó en una distancia muy muy corta, salvable para un equipo que ha recuperado el color.
No tardó en hacerse realidad el deseo blanquivioleta. En el minuto 64' llegó el 3-2 en una falta lateral que Chupe introdujo en su propia portería. Soñaron los pucelanos con dar la vuelta a un encuentro perdido. Sobre el campo, creyeron los futbolistas que sí era posible.
Pero el Málaga también supo jugar sus bazas, intentar adormecer el partido, estar bien juntos atrás, retorcer el tiempo a su favor. Los intentos visitantes no hacían daño. Los córners no encontraban portería. Escribá introdujo todo el gol posible sobre el verde, con Marcos André, Latasa, Erlien, Biuk, Chuki. Los hombres de ataque llamados a filas. Quedaban cinco más el añadido.
Entonces llegó el gol del empate. Pero no, quedó anulado al entender el árbitro falta de Tomeo en un choque fortuito con el portero. Había que seguir. Los ocho minutos de añadido hacían no perder la esperanza.
Y ahí llegó. En el primero de los ocho (que luego fueron cinco más tras un nuevo choque con el portero, esta vez de Marcos André) Chuki la puso a balón parado desde el lateral hacia el segundo palo, donde emergió imperial Juan Miguel Latasa Fernández. Su cabezazo inapelable trajo el justo equilibrio al marcador.
Había tiempo para más. Obviamente, el Real Valladolid no iba a conformarse. Ahora no. Lo intentó, trató de poner patas arriba La Rosaleda con el cuarto. No llegó, y tocó conformarse con un punto luminoso que devuelve el fuego interno a un equipo que parecía convertido en cenizas. El sábado 14 de marzo, a las 18.30 horas, Zorrilla espera para medirse al CD Leganés.
Ficha técnica
(3) Málaga CF: Herrero; Rafita, Murillo, Montero (Recio, min. 46), Víctor; Dotor (Rafa Rodríguez, min. 73), Izan, Dani Lorenzo (Juanpe Jiménez, min. 88); Larrubia, Chupe (Niño, min. 73), Joaquín (Gabilondo, min. 59)
(3) Real Valladolid: Guilherme; Alejo, Tomeo, Ramón Martínez, Clerc (Garriel, min. 37); Ponceau (Meseguer, min. 64), Jurić (Erlien, min. 84); Peter (Biuk, min. 84), Chuki, Tenés (Latasa, min. 64); Marcos André
Goles: 1-0, Chupe (p), min. 11. 2-0, Dotor, min. 14. 2-1, Peter, min. 45+. 3-1, Chupe, min. 48. 3-2, Chupe (p.p.), min. 65. 3-3, Latasa, min. 90+.
Árbitro: Alejandro Morilla Turrión (C.T. navarro) amonestó a los locales Montero, Gabilondo, Juanpe, Larrubia; y a los visitantes Ramón, Latasa, Tomeo. Expulsó con roja directa al local Víctor
Incidencias: partido correspondiente a la jornada 29 en LaLiga Hypermotion disputado el sábado 7 de marzo de 2026, a partir de las 21.00 horas, en La Rosaleda