El equipo catalán acogotó en los primeros 70 minutos a los blanquivioleta, que descontaron en el tramo final con goles de Javi Guerra y Víctor Pérez
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El Real Valladolid despidió el 2013 con una dura derrota en el Estadio Cornellá-El Prat ante un R.C.D. Espanyol que superó con claridad a los blanquivioleta (4-2), que estuvieron fuera del partido desde que en el minuto 4 encajaron el primer gol, obra de Sergio García, de penalti.
Antes del descanso el Espanyol ya había encarrilado el partido al anotar el segundo tanto (Stuani, min. 37) y evitar el arquero Kiko Casilla el gol de Óscar, en una oportunidad clarísima, en el minuto 42. Un tanto del salmantino habría metido al Pucela en el partido antes del intermedio, pero lo que sucedió es que en la segunda mitad, en dos minutos (68 y 70), el Espanyol, en un abrir y cerrar de ojos, se puso con un 4-0 que sentenciaba la victoria blanquiazul de forma inapelable.
En el último cuarto de hora, con todo decidido, el Espanyol, que había ejercido una presión incansable sobre los vallisoletanos, ganando por fuerza y velocidad todas las disputas ante estos, bajó la intensidad en su juego y permitió al Real Valladolid jugar en su campo y tener algunas opciones de gol, culminadas por Javi Guerra, en el minuto 75, con un cabezazo a centro de Óscar, y por Víctor Pérez, de falta directa.
En definitiva, el Espanyol ganó con claridad y justicia porque este domingo compitió mucho mejor que un Real Valladolid, que no tuvo su día en ninguna faceta del juego. Muy intenso en la presión, el conjunto de Javier Aguirre provocó innumerables errores en la salida del balón visitante y cada robo era seguido de una jugada de peligro. Así llegaron los cuatro goles del Espanyol, con una eficacia y contundencia demoledoras.
Además de la derrota, el encuentro deja para el Real Valladolid dos secuelas negativas en forma de lesiones, puesto que Ebert se tuvo que retirar en el minuto 21 con una lesión muscular de grado I en el bíceps femoral derecho, y Rossi acabó el partido renqueante con un fuerte golpe en la cresta iliaca.
Ahora llega el parón navideño en el que el Pucela deberá restañar sus heridas antes de recibir a cara de perro el próximo 4 de enero, a las 18 horas, a colista de la Liga, el Real Betis.