El Getafe de Bordalás -porque José Bordalás es de ese tipo de entrenadores que ponen su sello inconfundible al equipo al que entrenan-, ha conseguido cambiar la dinámica con la que empezó la temporada el conjunto azulón, uno de los claros favoritos al ascenso. Con Esnaider en el banquillo cayó hasta la penúltima plaza en el jornada 7ª, pero a raíz de ahí, con Bordalás, ha ido escalando posiciones hasta llegar a la tercera plaza, que no es la segunda porque el pasado fin de semana el Elche le empató cuando ganaba por 0-2 al descanso en el Martínez Valero.
Recogiendo únicamente los números desde que el técnico alicantino se sentó en el banquillo, hace 11 jornadas, se puede hacer una radiografía descriptiva, fácilmente comprensiva: 1 derrota, 6 victorias y 4 empates; 14 goles a favor y 6 goles en contra. Y en el Coliseum, donde se jugará el partido este sábado a partir de las 16 horas, 4 victorias y un empate, con un solo tanto encajado.
El modelo de juego es fiel reflejo de estos guarismos. Independientemente de que el sistema de juego practicado sea un 1-4-2-3-1 en ataque y un 1-4-4-2 en defensa, y de todo lo que se pueda analizar y hablar tácticamente, que es mucho, su modelo de juego está presidido, por encima de todo, por la intensidad y orden defensivo, sin haber restado por ello eficacia ofensiva. Los equipos de Bordalás no regalan nada: son muy agresivos y no permite que el rival tenga ritmo de juego. Unido a esto, cuando se repliegan intensivamente su sistema de ayuda defensivas, con coberturas y permutas, está muy bien estructurado dificultando la progresión rival.
Tácticamente, el Getafe es un equipo rico. Presenta dos medios centros que no pierden la posición, que dan siempre equilibrio al equipo y que cubren las espaldas; laterales que se incorporan por fuera cuando se presenta la oportunidad para centrar rápidamente; verticalidad y juego directo tras la recuperación de balón buscando al delantero y media punta mientras acompaña por detrás una segunda oleada para pelear la segunda jugada; transiciones defensivas agresivas que buscan temporizar y que el equipo se ordene lo más arriba posible; repliegue ordenado y escalonado si el rival progresa, etc.
En ataque, el Getafe aprovecha cualquier acción de estrategia, error del rival o posibilidad de contraataque. A domicilio se muestran más cautos que en su casa, donde se despliegan “con más alegría”, con un mayor número de efectivos que progresan y acompañan la jugada.
Individualmente, el Getafe tiene una buena plantilla, con futbolistas de mucho nivel en todas las líneas. Arriba destaca su delantero, Jorge Molina, avalado por su experiencia, saber estar y olfato goleador Tanto él, como el media punta, Portillo, que además se entienden a las mil maravillas, pelean cualquier balón y en caso de hacerse con él lo saben protegerlo haciendo que su equipo ocupe posiciones ofensivas en campo contrario. Aunque su jugador más desequilibrante es Álvaro Jiménez, un joven talento de la cantera del Real Madrid, donde siempre “pescó” el Getafe. Álvaro Jiménez, en la banda derecha, es un auténtico quebradero de cabeza para las defensas rivales por su velocidad, habilidad y capacidad de trabajo.
La realidad es que el Getafe ha cambiado la tendencia del inicio de liga y se ha adaptado a la categoría, fundamentando esta reacción en la reducción drástica del número de goles encajados, y en su capacidad de percutir al rival ofensivamente hablando. Sin lugar a dudas, el Getafe será un rival muy difícil, para el Pucela y un aspirante serio al ascenso, por plantilla y por pasado reciente. Y Bordalás ya conoce el camino que lleva a Primera.