La primera plantilla del Real Valladolid protagonizó en la mañana de este jueves la última sesión de entrenamiento de su concentración en la localidad alicantina de Algorfa. Seis días que han servido para sumar minutos de calidad ante dos equipos de la máxima categoría francesa, trabajar duro sobre el terreno de juego y afianzar los lazos de unión del vestuario.
La sesión se desarrolló sin contratiempos y sirvió para preparar el próximo compromiso, el último amistoso antes del regreso de la competición oficial. El cuerpo técnico diseñó un entrenamiento con especial atención al aspecto táctico a un solo día del partido ante el Crystal Palace en Selhurst Park.