Álvaro Antón tiene el corazón dividido. Una semana muy rara para el burgalés, sin duda. Hizo la pretemporada con el Real Valladolid y comenzó la Liga cedido en el Numancia. Una maldita jugada ante el Betis le hizo romperse la rodilla cuando, por fin, gozaba de minutos en Primera División. Desde aquel momento regresó a Zorrilla para quemar las etapas de su recuperación. Ahora, apenas unos días después de reincorporarse al grupo y volver a sentirse futbolista, vivirá desde la barrera un derbi regional en el que se enfrentarán muchos amigos.
"El Numancia se juega todo, necesita la victoria para poder tener opciones de salvarse. El Real Valladolid quiere sellar la salvación". Intereses enfrentados entre dos clubes de la misma Comunidad Autónoma que pelearán por la victoria este domingo en el coliseo blanquivioleta. "Tengo mucho cariño a ambos equipos, ojalá se salven los dos", explica Álvaro Antón.
"He hablado esta semana con compañeros del Numancia y la verdad es que están agobiadillos con la situación. El objetivo era llegar a estos partidos finales con opciones de conseguir la permanencia y lo han logrado. Abajo hay muchos equipos y, por suerte o por desgracia, el calendario les depara próximamente enfrentamientos directos con rivales que se juegan lo mismo".
El Pucela, mientras tanto, se juega conseguir definitivamente la salvación después de una aciaga racha de resultados. Además, en el ambiente también se respiran las ganas de sacarse la espina del último partido de 2008, en el que los blanquivioleta vieron cómo los rojillos remontaban un 1-3 en apenas cinco minutos. "Creo que el 4-3 escoció, hizo daño sobre todo porque el Numancia consiguió tres puntos después de un partido normalito".
Respecto a su futuro, Alvarito tiene claro que lo que le preocupa ahora mismo es coger el ritmo necesario para comenzar la próxima pretemporada en plenitud de condiciones. "La rodilla no me molesta, no me acuerdo de ella cuando entreno". Una gran señal para un jugador con una calidad exquisita.