Sus molestias crónicas en el primer dedo del pie derecho finalmente le han obligado a abandonar el fútbol profesional
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Quedaban dos partidos para que concluyera la Liga y el Pucela se jugaba la vida. García Calvo estaba al margen del grupo debido a sus molestias crónicas en el primer dedo del pie derecho, pero se puso a disposición del míster para pelear por la permanencia blanquivioleta. Decidió jugar infiltrado en los encuentros ante el Sporting y el Betis y aguantó todo lo que pudo en el campo. Como siempre, mandó en la defensa y aportó su calidad y experiencia para lograr el objetivo. Una muestra inequívoca de su compromiso y su profesionalidad.
Cuando concluyó la temporada el Club le hizo llegar una oferta de renovación y José Antonio la analizó en las vacaciones. Todo hacía indicar que se iba a llegar a un acuerdo, pero finalmente el madrileño no estará en la plantilla de la temporada que viene. Sus dolencias le obligan a tomar una difícil decisión, a retirarse de manera prematura, porque pese a sus 34 años es evidente que aún le quedaba mucho fútbol en las botas.
García Calvo (1-4-1975) se formó en la cantera del Real Madrid y ha jugado en el Real Valladolid en dos etapas, interrumpidas por su periplo en el Atlético de Madrid. De la temporada 1997/98 a la 2000/01 y de la 2006/07 a la 2008/09, el central se ha enfundado la zamarra blanquivioleta en Liga en 195 ocasiones. Siempre que ha estado bien físicamente ha sido titular indiscutible, no en vano su calidad le llevó a ser internacional en tres ocasiones y campeón de Europa sub 21 en 1998. También fue campeón de Liga con el Real Madrid en la temporada 1996/97.
El zaguero se despedirá de los aficionados este viernes (12,00 horas) en rueda de prensa en el Estadio José Zorrilla, en la que comparecerá junto a Carlos Suárez. El Club le agradece su magnífica trayectoria en el Real Valladolid, su profesionalidad, su compromiso y su calidad humana, al mismo tiempo que le desea la mejor de las suertes en su nueva etapa vital.