La S.D. Huesca, el próximo rival del Real Valladolid (El Alcoraz, domingo, 16 horas) fue, junto al Cádiz C.F., el equipo revelación de la LaLiga 1I2I3 durante la primera vuelta. Justo con el comienzo del nuevo año entró en un bache que le sacó de los puestos de playoff y hasta hace tres jornadas no resurgió: ganó 0-2 al Córdoba; después 2-1 al Sevilla Atlético y, la pasada jornada, empató (2-2) en Elche. Así pues, el Huesca ha vuelto.
En cualquier caso, el Huesca ha sido esta temporada un conjunto regular en su fútbol, siempre competitivo, más allá de las dinámicas positivas y negativas por las que pasan la mayoría de equipos destinados en un principio a luchar por la permanencia.
Como el Real Valladolid, la S.D. Huesca no ha sufrido una gran transformación en su plantilla en el mercado de enero. Sus buenos resultados en los últimos partidos vienen marcados por la mejora del rendimiento de Vadillo desde el inicio de temporada, la irrupción con fuerza del medio centro Melero y, la gran temporada de Samu Sainz, que en los últimos partidos se reencontrado la inspiración para mostrar su talento.
Precisamente la baja de Vadillo por acumulación de amonestaciones puede condicionar el rendimiento de un equpo con un once titular muy reconocible formado por Sergio Herrero en la portería; Akapo, Carlos David, Íñigo López y César Soriano en defensa; Aguilera y Melero en el doble medio centro; Álex González y David Ferreiro (sustituto natural de Vadillo); y Samu Saiz y Borja Lázaro en las dos posiciones de ataque.
Es decir, la S.D. Huesca utiliza una formación base 1-4-4-2, con sus variantes 1-4-4-1-1 cuando defiende en repliegue y la variante 1-4-2-3-1 cuando se desenvuelve en ataque.
A nivel defensivo, no suele realizar presión alta, salvo de forma esporádica o en los primeros minutos de partido en El Alcoraz. Prefiere situarse en formación 1-4-4-2 muy lineal en bloque medio, concediendo en apariencia el control del juego al rival y donde los dos puntas son los encargados de orientar el ataque rival por fuera para buscar situaciones de recuperación en banda.
En esta faceta defensiva tiene un papel protagonista el trabajo de recuperación de Aguilera, además de la intensidad de sus dos centrales, jugadores con gran poderío aéreo y, por lo tanto, peligrosos en situaciones de estrategia, donde la S.D. Huesca presenta un amplio abanico de rematadores con mucha envergadura.
En las transiciones es donde aparece la calidad de Samu Saiz, ya sea en acciones individuales o en conducciones de contraataque, bien acompañado por Borja Lázaro y los jugadores de banda, además del medio centro Melero.
A nivel ofensivo, Anquela, el técnico oscense, ordena un juego directo y vertical. Opta por secuencias cortas de pase para intentar contactar con Samu Sainz, que es el verdadero catalizador de todo el juego de ataque aragonés.
En inicio utilizan mucho el ataque directo desde portero o centrales, buscando una posible prolongación o juego de cara de su delantero centro, Borja Lázaro, para los dos medios centros, que buscan aperturas a banda o enlazar rápidamente con Samu Saiz, jugador con total libertad de movimientos en ataque y que suele ser el que cambia la velocidad e intencionalidad de las llegadas al área rival, que casi siempre en ataque posicional terminan por banda para buscar centros, donde toma importancia la envergadura de Borja Lázaro y la capacidad de llegada de los jugadores de banda y de Melero.
Sin duda, el Huesca es un buen equipo de fútbol, que trabaja con seriedad y explota al máximo sus recursos para obligar al rival a hacer muchas cosas bien si le quiere doblegar.