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Sufrimiento en el paraíso

La primera plantilla blanquivioleta, sometida a una dura sesión de trabajo fìsico en las instalaciones del campo de golf de Mondariz-Balneario

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9.00 horas. Cielo encapotado, temperatura perfecta. Tranquilidad. Hay quien prueba con el drive y quien se afana en mejorar su puntería en el ‘green’. Algunos simplemente disfrutan de la calma y del paisaje. Otros charlan de camino al siguiente hoyo. De repente, aparece un grupo de jugadores blanquivioleta en su enésima serie de carrera a través de las pistas de tierra que se multiplican en el campo de golf de Mondariz-Balneario.

Manuel González y Xabi Gil llevan la voz cantante. Marcan la salida de las series de 1.500, 800, 400 y 200 metros. Controlan los tiempos. Animan a los suyos. Los jugadores, divididos en grupos en función de su capacidad, se afanan en terminar cuanto antes “el entrenamiento más duro del año”, tal y como les ha avisado el cuerpo técnico. Caras de esfuerzo. De sufrimiento. Toca llenar la mochila, que diría Gil.

A pesar de sus molestias en el tobillo derecho, Óscar participa en más de la mitad de la sesión. La prudencia aconseja que sea sometido a tratamiento mientras sus compañeros protagonizan las sesiones de velocidad. Mientras, Óscar Díaz protagoniza al margen un plan específico. Menudo recibimiento para el delantero madrileño, que aún no ha visto un balón en Mondariz-Balneario.

Más de una hora después y de litros de sudor desparramados por las subidas y bajadas del exigente circuito elegido, el equipo estira en la calle del hoyo 7 y posa para inmortalizar el momento. Un momento que a lo largo del año seguro que recuerdan y seguro que ayuda de lo lindo para estar un puntito por encima de los rivales y para fortalecer el sentimiento de pertenencia a un vestuario que sabe sufrir. Aunque sea en el paraíso.