Alberto Marcos, capitán del Real Valladolid, explica el sentir de la plantilla tras la reunión mantenida este martes en el vestuario con la presencia de Carlos Suárez
Aún no hay reacciones. ¡Sé el primero!
Alberto Marcos es la voz más autorizada del vestuario cuando las cosas no van bien. No en vano lleva quince años en el Club, lo siente como suyo y es el capitán del equipo. El de Camarma de Esteruelas desgranó la reunión mantenida este martes en el vestuario antes de la sesión de entrenamiento, con la presencia de la plantilla, el cuerpo técnico y el presidente. Como es lógico, fue Carlos Suárez el que llevó la voz cantante.
"Nos ha dicho la verdad. Nos ha dicho la verdad. Sólo se nos pide actitud, lo llevamos diciendo durante todo el año: si tú peleas y trabajas luego puedes ir con la cabeza bien alta y en esta situación nadie puede ir con la cabeza alta. Nosotros no estamos obligados a jugar bien. Los aficionados y directivos nos exigen correr. De toda la vida el equipo que venía a Zorrilla sabía que tenía que correr siete veces más que nosotros para ganar el partido y ahora no sucede eso. Ha sido nuestro santo y seña durante muchos años y tenemos que volver a recuperarlo", esgrimió Marcos.
El capitán, quien mostró su "plena confianza" en Mendilibar, hizo hincapié en que para poder dar la vuelta a la situación no valen las palabras. "Lo que podamos decir no vale para nada. Si tengo enfrente un rival no va a pasar y sólo lo conseguirá si es mejor que yo, pero pondré todo de mi parte para que no lo consiga. Los que estamos aquí no hemos demostrado ser mejor que nadie como para poder creernos nada, yo llevo quince años aquí y no me lo creo...Si yo no me lo creo, pues el resto tampoco".
La mejor manera de acabar de un plumazo con el mal momento del equipo es lograr una victoria en Santander. Marcos está "ansioso" por disputar ese encuentro. "Durante la semana voy a estar con todos los sentidos en el partido del domingo y esta situación sólo se libra ganando. Hay que ir a morir a Santander, poner toda la carne en el asador. Si luego sale mal pues salió mal, pero por lo menos podremos ir con la cabeza alta. Esto es una carrera y hay equipos que parten con ventaja. Ahora toca apretar los dientes. Esta situación yo no se la recomiendo a nadie y como no quiero volver a pasarla otra vez, intentaré poner todo de mi parte para que no sea así"
El lateral zurdo se mostró esperanzado en que el Pucela volverá a dar alegrías a su afición. "Si no creyera que podemos dar la vuelta a esta situación diría que me voy a mi casa".