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El alter ego del míster

Diego Ribera, segundo entrenador, subraya que es necesario prolongar el trabajo, la solidaridad y la humildad para poder alcanzar la permanencia

13/07/2019 10:00

Diego Ribera y Sergio González se conocieron en 1997 en el filial del Espanyol. Por aquel entonces nació una amistad que aún perdura y que ha permitido formar un tándem muy exitoso desde que en mayo de 2014 el míster llamara a su alter ego para afrontar juntos la aventura de dirigir al primer equipo periquito. “Todo ha salido a pedir de boca desde entonces, siempre hemos hecho un buen trabajo allá donde hemos ido y espero que el idilio continúe”, explica Ribera en una charla celebrada en un barrio típico americano, muy cerca del corazón de San José.

Lo cierto es que su llegada coincidió con el inicio de una época “mágica”. Abril de 2018 marcó un antes y un después en el universo blanquivioleta. “Me acuerdo perfectamente de ese viaje en coche hacia Valladolid, como si fuera ahora mismo. Vinimos con la idea de engancharnos de nuevo a la rueda del fútbol, sabiendo que había buen equipo pero que era todo muy difícil. Todo lo que pasó después fue impensable. Por suerte los jugadores estuvieron con nosotros desde el primer momento y creyeron en nosotros. Fue algo mágico y rayamos la perfección en muchos de esos partidos”.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de este tándem es su capacidad para llegar al futbolista y hacerle remar en busca de un objetivo colectivo común, por encima de los individuales. “Somos cercanos pero siempre poniendo las cosas sobre la mesa y los puntos sobre las íes. Nos gusta saber llevar a los jugadores y comprenderlos”.

Un jefe dialogante
Sergio González es el jefe pero le gusta que los suyos opinen y expresen su opinión. “Lo hace fácil. Sabe y le gusta escuchar a todos y luego decide porque es el que manda. Todos tenemos una función asignada pero al mismo tiempo colaboramos con todo. Por ejemplo, yo en el campo llevo una parte de las tareas y en el despacho me encargo de la estrategia, pero por supuesto que todos colaboramos para el beneficio del equipo”.

¿Y cuál es el objetivo que debe marcarse el equipo? “Seguir creciendo. Es importante saber donde estamos, en una fase de crecimiento del Club a todos los niveles. Es evidente que todos firmaríamos la permanencia ahora mismo, aunque si es sin sufrir mucho mejor. No nos ponemos muros en ningún sentido”.

Lo que sí tiene claro el vestuario y es algo en lo que incide especialmente Diego Ribera es que lo más importante es “seguir con la misma línea” que el equipo ha mostrado hasta ahora. “Ser solidarios, ser sólidos y ser humildes. Con esa base y el trabajo diario se va a poder conseguir todo”.

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