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0-0: El Dépor se le fue vivo al Pucela

El Real Valladolid fue superior al equipo gallego, que se benefició de un error arbitral al anular un tanto legal de Javi Guerra para llevarse un punto de Zorrilla

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El fútbol no fue justo esta noche con el Real Valladolid. El reparto de puntos no fue el reflejo de lo sucedido en el campo. El equipo blanquivioleta, en su mejor partido en lo que va de temporada, fue muy superior al Deportivo de La Coruña, pero no pudo ganar porque le faltó una pizca de suerte para culminar las jugadas de gol y porque cuando lo logró, el árbitro, a instancias de su juez de línea, anuló un tanto legal de Javi Guerra en el comienzo de la segunda parte.

A ambos equipos les costó entrar en el partido. Durante la primera media hora, aunque se jugaba más en el campo del Deportivo, el Pucela no encontraba la forma de hacerle daño. Los centrales deportivistas, Colotto y Zé Castro taponaron bien a Javi Guerra y ni por dentro con Óscar y Víctor Pérez, ni por fuera con Sisi y Marquitos creaban peligro a la zaga gallega.

Tras esos primeros minutos de tanteo, sin que el Deportivo tampoco diera muchas señales de vida, aunque sí dejaba en el campo la impronta de su calidad y de tener el partido bajo control, Zorrilla despertó con dos jugadas de gol: primero un cabezazo de Nafti en un córner que obligó a Aranzubía a una magnífica intervención para enviar a córner, y después una gran jugada de Balenziaga, que robó la cartera a Ayoze, puso el balón en el área, y éste, tras una serie de rechaces le quedó franco a Sisi para inaugurar el marcador, pero el extremo metió la puntura y el balón, increíblemente, se fue al larguero cuando la grada blanquivioleta cantaba el tanto.

Tras el descanso el Pucela salió desatado y dio un recital de fútbol. Óscar entró en juego y manejó la batuta para componer una sinfonía. El Deportivo empequeñeció por momentos. No sabía como parar lo que le venía encima. Pero el arbitraje le echó una mano. En el minuto 52, Nauzet, que dejó en la caseta a Marquitos en el intermedio, puso un centro extraordinario a la espalda de los centrales y Javi Guerra, con la caña, dibujó un remate en plancha picado imposible para Aranzubía. Un golazo... anulado porque el juez de línea, bien situado, vio fuera de juego donde no lo había. Una pena para el Pucela y una alegría para el Deportivo, que estaba desarbolado y respiró.

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Nauzet protesta al juez de línea después de invalidar la jugada del gol de Javi Guerra.

La injusticia de un gol mal anulado no hundió al Pucela, que siguió moviendo el balón con rapidez y precisión. La facilidad que tenía el Real Valladolid para romper el centro del campo deportivista era asombrosa y las llegadas peligrosas al área de Aranzubía eran constantes. Oltra maniobró desde el banquillo, primero cambiando a Bruno por el rapidísimo Salomao para intentar llegar más a un Jaime que era un espectador, y después retirando a Valerón por Borja como dique de contención por un centro del campo gallego que se desmoronaba.

En la recta final de la segunda parte, el baile se ralentizó y las llegadas blanquivioleta empezaron a escasear, incluso el Deportivo buscó dar la campanada, que estuvo a punto de llegar en un testarazo del central Colotto en un córner que se fue al palo. Hubiera sido el colmo de la injusticia para el Pucela, como le servirá al Deportivo para pensar que podría haber ganado en Zorrilla. La realidad es que el Real Valladolid fue mucho mejor que un Deportivo que tiene un gran equipo y el partido de esta noche, más allá de no haber podido ganar, debe hacer mucho más fuerte al Pucela.

Más información de este partido, aquí.

Fotografías (Gonzalo Martín).