El Real Valladolid y la S.D. Ponferradina empataron a cero goles este sábado en Zorrilla en un partido sin picante, en el que los blanquivioleta no tuvieron una buena tarde de fútbol y fueron difuminándose poco a poco en la misma medida que el conjunto berciano, que arrancó sin confianza, fue creciendo con el paso de los minutos hasta tutear al Pucela en la segunda parte.
Centros al área al margen, alguno de ellos con marchamo de gol pero que no encontraron rematador, dos fueron las ocasiones de gol que pudieron decidir un partido marcado por el aburrimiento y el frío en la grada, y el resbaladizo estado del terreno juego y el viento -malos compañeros de viaje para los futbolistas-, en el terreno de juego.
La primera gran ocasión del partido estuvo en los pies de Rodri, que a la media hora de juego de la segunda parte ganó la espalda a la defensa tras un pelotazo largo, pero que no pudo precisar el control del esférico y la zaga berciana se le echó encima para dejar en nada la posibilidad de plantarse ante el arquero Dinu, que esta tarde sustituía al lesionado Santamaría y que acabó la tarde con menos trabajo que Kepa, la pasada temporada en la portería de la Deportiva.
La otra gran oportunidad de marcar fue para la Ponferradina, en el minuto 85. Raillo cabeceó un córner libre de marca, casi a bocajarro, pero Kepa respondió con una parada marca de la casa, en la acción más bonita de todo el partido.
Del resto del encuentro, poco puede rescatar el Real Valladolid, salvo que pudo aguantar los ataques de la Deportiva en la segunda parte y logró, por cuarto partido consecutivo, mantener la puerta a cero.
Lástima que ahora que el Real Valladolid necesita ganar para soñar con el playoff, no encuentre el camino del gol cuando ha logrado sellar su portería.
El próximo sábado, ante el colista, el Bilbao Athletic, el Real Valladolid deberá volver a su mejor versión para sumar tres puntos y alimentar el sueño.