Ebert, Javi Guerra y Larsson firmaron una victoria blanquivioleta basada en la incansable presión sobre el juego de posesión del Rayo Vallecano y una eficacia letal ante la portería contraria
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El Real Valladolid logró esta noche en el Estadio de Vallecas su primera victoria como forastero. Ganó por 0-3 al Rayo Vallecano con goles de Ebert (minuto 31), Javi Guerra (minuto 40) y Larsson (minuto 47) en un partido muy serio de los jugadores blanquivioleta, que plasmaron a rajatabla en el césped lo que Juan Ignacio Martínez les había señalado en la pizarra: presión, presión y más presión ante un Rayo que tiene un juego innegociable a base de tocar y tocar el balón hasta encontrar huecos en la zaga rival.
Sin duda, la excelente condición física del Real Valladolid fue una de las claves de la victoria blanquivioleta. El Rayo exige al contrario a un trabajo infatigable hasta el pitido final para robarle la posesión y el Pucela no bajó nunca esa intensidad defensiva en todo el campo, empezando en la defensa rayista, que nunca da un pelotazo y siempre trata de sacar el balón jugado, aunque le cueste errores que se pueden traducir en el marcador, caso del tercer tanto, nada más comenzar la segunda parte, obra de Larsson, que robó el balón y cabalgó hasta la portería para anotar su primer tanto con la elástica pucelana, en su feliz estreno en la Liga 13/14.
No deja de ser curioso y significativo que en este trabajo defensivo destacara, dentro de la línea altísima de todo el equipo, la labor de Manucho, que fue una pesadilla para los defensas madrileños en la salida del balón. El angoleño solo tuvo un remate para marcar, antes de que Ebert fimara el 0-1 con un zurdazo imparable desde la frontal a la media hora de juego, pero a cambio no paró de nunca de correr y ayudar al equipo. Javi Guerra retrasó unos metros su posición por detrás de Manucho, pero también se vació en el trabajo y además puso el 0-2 con un remate en el minuto 40, que puso de manifiesto una vez más su gran momento goleador.
Sin duda, entre el Rayo Vallecano y el Real Valladolid no hubo una diferencia de tres goles, pero el trabajo incansable de los vallisoletanos para achicar espacios, cerrar líneas de pases y provocar los errores locales en la circulación del balón le hicieron acreedor a una victoria incontestable que tuvo la guinda en la eficacia goleadora que otras tardes el Pucela no encontró.
Tras esta victoria, el Real Valladolid sale de la zona más baja y con 10 puntos en 10 partidos y un importante balón de oxígeno afrontará este miércoles la difícil visita de la Real Sociedad. La cita será en el Estadio José Zorrilla, a partir de las 20 horas.