El Real Valladolid cosechó este domingo en Salamanca una victoria importantísima para culminar la reacción iniciada ocho partidos atrás en Huelva y que ha sacado al equipo blanquivioleta de la zona baja para llevarlo a las inmediaciones del "play off". Además, el 0-5 rubricado en el Helmántico supone una inyección de moral increíble para unos jugadores que durante muchos meses estuvieron hundidos en la miseria anímica y que a partir de ahora pueden sacar lo mejor de sí mismos en el último cuarto de la Liga, empezando por el próximo partido ante el Rayo Vallecano en Zorrilla.
Desde el mítico 3-8 en Oviedo, en la Liga 95/96, el Real Valladolid no ganaba fuera de casa por cinco goles de diferencia. Y hasta este domingo el Salamanca sólo había perdido en el Helmántico por cinco goles en un partido (0-2 contra el Deportivo, en 1996). Son sólo dos datos para enmarcar el triunfo blanquivioleta en su justa medida.
La lectura del Salamanca - Real Valladolid es simple. El Real Valladolid salió a ganar. No especuló ni en el calentamiento. Ya en los primeros minutos dispuso de un buen disparo de Barragán, otra vez dueño y señor de la banda derecha, y de un mano a mano de Javi Guerra que abortó Biel Ribas, el mejor jugador de la Unión a pesar de la goleada encajada por su equipo.
Y en el minuto 20, el colegiado Del Cerro Grande, sin duda el mejor de la categoría y que muy pronto estará pitando en Primera división, mandó a la ducha por la vía rápida a Héctor Yuste, por una durísima entrada a Peña. El centrocampista charro midió mal en el centro del campo y entró muy fuerte y a destiempo al lateral zurdo, propinándole un plantillazo muy peligroso para su integridad física, que el colegiado, encima de la jugada, no dudo en castigar con tarjeta roja.
Tras la inferioridad numérica, la Unión se encerró en su campo y el Real Valladolid pasó a dominar con mayor comodidad, aunque los espacios en la zaga charra se achicaron al borde del área de Biel Ribas, donde los ataques visitantes siempre morían sin traducirse en verdadero peligro.
Así pues, en la reanudación el partido corría el peligro para los vallisoletanos de atascarse definitivamente, de no ser capaces de abrir la lata, pero entonces apareció Óscar, que fue un puñal para sus paisanos. El media punta comenzó su recital de fútbol definiendo magistralmente el 0-1 en el minuto 48, tras un pase magistral de Sisi, que solo ante Ribas a Óscar colocó el balón pegado al palo con una clarividencia de jugador grande.
Tras unos minutos de tanteo, en los que el Salamanca quiso reaccionar, Javi Guerra, a la salida de un córner mató el partido con el 0-2. En este tanto también intervinó Óscar con un remate de espuela que precedió al cabezazo del pichichi blanquivioleta.
Un ex blanquivioleta, Kike, pudo meter al Salamanca si acierta a rematar ante Javi Jiménez una bonita jugada en la que se fue con fuerza y velocidad de Peña y Jordi, pero el cancerbero riojano, que a falta de paradas dio un recital de cómo jugar con el pie, sacó la mano justa para desactivar la posible reacción charra.
La sentencia definitiva del encuentro llegó en el minuto 68, cuando Javi Guerra enganchó un derechazo sensacional al borde del área que se coló como una exhalación por la escuadra de Ribas. Era el 0-3 y el Salamanca, con uno menos, arrojó definitivamente la toalla.
Además, en el minuto 68, el Salamanca perdió a un jugador más al ver la segunda amarilla Mario Rosas por una entrada a Bacarí, que salió en el minuto 72 para dar descanso a Javi Guerra.
Con 0-3 a favor y el rival con nueve futbolistas, el Real Valladolid no quiso hacer sangre a la Unión, pero por inercia, casi sin querer, marcó dos goles más, el primero de Jofre y el segundo, el quinto de la mañana para delirio del medio millar de aficionados blanquivioleta que estaban en el Helmántico, de Bacarí.
0-5. Un resultado para recuperar el orgullo.
Más información de este partido, aquí.
Fotografías (Ammedia). En Portada: Los jugadores vallisoletanos celebran el cuarto gol del partido. Arriba: Baraja puga con Perico por la posesión del esférico.
El Real Valladolid repitió en Salamanca el once inicial que ganó al Girona: Javi Jiménez, Nafti, Jordi, Juanito, Barragán, Álvaro Antón, Peña, Óscar, Sisi, Baraja y Javi Guerra. En la segunda parte salieron Jofre por Álvaro, Matabuena por Nafti y Bacarí por Javi Guerra.
Unos 700 aficionados vallisoletanos se dieron cita en el Helmántico.
Juanjo intenta un remate imposible ante Javi Jiménez en una de las pocas aproximaciones charras a sus dominios.
La zaga local, con unos espléndidos Barragán y Peña en los laterales, tanto en defensa como en sus salidas al ataque, y con Juanito y Jordi muy serios en el centro del campo y en la salida del balón, cuajó un gran partido.
Óscar va creciendo junto al equipo y en Salamanca dio un recital.
Carlos Suárez, en el centro de la imagen escoltado por el vicepresidente blanquivioleta Álvaro Ruiz de Alda y el presidente unionista Juan José Pascual, volvió al fútbol.
Peña tuvo que ser atendido en la banda tras la dura entrada de Héctor Yuste que le costó la expulsión.

Nafti y Baraja conversan con Javi Guerra y Óscar antes de comenzar la segunda parte
El colegiado Del Cerro Grande expulsa en el minuto 73 a Mario Rosas.
Jofre marca a placer el 0-4
Un cuarto de hora llevaba en el campo Bacarí cuando marcó el 0-5, su primer gol con el primer equipo. En primer plano, el unionista José Ángel, hermano del blanquivioleta Jorge Alonso, abatido.
Sisi, Jofre y Baraja se despiden de la afición blanquivioleta al final del partido.