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1-0: El Mallorca deja en la cuneta al Pucela

Los vallisoletanos intentaron contrarrestar en la segunda parte el gol de Keita en el minuto 40, pero no tuvieron argumentos ofensivos para dar la vuelta al marcador y pasar a octavos de la Copa del Rey

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Definitivamente, el Ono Estadi es una tumba para el Real Valladolid. Si en la Liga el Mallorca fue muy superior a los vallisoletanos, esta noche la diferencia no fue abismal, pero sí lo suficiente como para ganar, aunque si no lo hicieron con más claridad fue por la brillante actuación de Fabri en la portería vallisoletana, que rubricó una buena actuación atajando un penalti a Julio Álvarez en el minuto 57, ya con el 1-0 en el marcador, que al final fue definitivo y dejó al Pucela fuera de combate en la Copa del Rey por el valor doble del gol de Martí en Zorrilla, decisivo para deshacer el 2-2 final que registró la eliminatoria.

El Mallorca se clasifica con toda justicia para los octavos de final de la Copa. Ya en Zorrilla fue mejor que los vallisoletanos en muchos tramos de un partido que decantó un latigazo de Diego Costa al final, y esta noche en el Ono Estadi tuvo la situación bajo control en todo momento.

En la primera parte, sin llegar a avasallar en ningún momento a la defensa vallisoletana, dispuso de tres ocasiones de gol, además de la que le sirvió a Keita para marcar el tanto del encuentro. En el minuto 8, Fabri sacó un remate a bocajarro de Borja Valero; en el minuto 19, Keita, a puerta vacía, no acertó a empujar un centro potentísimo de Mattioni; y en el minuto 29, Fabri volvió a sacar un balón de gol a Víctor. En el minuto 50, otra vez Fabri, el mejor jugador del Real Valladolid con mucha diferencia, quitó el remate de la cabeza de Víctor tras un centro desde la banda derecha, pero el rechace cayó a la derecha de Keita, que fusiló al cancerbero canario con un disparo imparable.

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El Real Valladolid jugó en el Ono Estadi con Fabri; Barragán, Baraja, Arzo, Yuri; Pelé, Borja (en la imagen con Mario Suárez); Asier, Font, Marquitos y Manucho. En la segunda parte, Costa entró en la media punta por Font y Sesma por Asier, colocándose el canario en la banda izquierda y pasando Marquitos a la derecha.

En la segunda parte, Mendilibar trató de que su equipo ganara una presencia ofensiva que en la primera parte se disipó siempre al borde del área, de tal forma que Lux tuvo una noche plácida ante la ausencia total de remate del Real Valladolid. Costa salió por Héctor Font y Sesma por Asier en el descanso, y nada más reanudarse el partido la jugada pudo salir redonda porque Nunes, que tenía una amarilla, cazó a Diego Costa cuando se iba hacia la portería mallorquina, pero Mejuto González, que volvió a tener una noche nefasta en su intento de repartir justicia, prefirió no pitar la falta para no tener que mandar a la caseta al central portugués del Mallorca, que se debió quedar en inferioridad numérica en el minuto 48.

Claro que, a tenor de lo que puso sobre el césped el Real Valladolid después, lo cierto es que ni quejarse del mal arbitraje puede el equipo vallisoletano, que gracias a que Fabri detuvo un penalti a Julio Álvarez en el minuto 57 -pena máxima muy clara de César Arzo tras barrer a Keita en un recorte del buen jugador africano- estuvo en el partido... pero sin estar. Porque no es que no fuera capaz de crear ocasiones, es que ni siquiera fue capaz de dar dos pases seguidos, mientras que el Mallorca, con serenidad, con clase en ocasiones y con mucho oficio siempre, hizo su juego y no otorgó concesión alguna a los blanquivioleta.

Quedaba el milagro de una ocasión, de un acierto final o de un ramalazo de inspiración. Y llegó la oportunidad tras una jugada por la derecha, pero Diego Costa, solo en la frontal del área, no acertó a controlar un balón para sacar un disparo caído del cielo. Y no hubo más, el Mallorca permitió media ocasión y nada más.

Más información sobre este partido, aquí.

Fotografías (as.com). En Portada: El ex blanquvioleta Mario Suárez y Marquitos, que en la segunda parte jugó de extremo derecho y dejó la banda izquierda para Sesma. Arriba: Manucho, en la imagen en pugna con Rubén, no pudo nunca con la defensa bermellona.