En fútbol no siempre se puede bordar la excelencia. Hay momentos, muy puntales, en los que juego pasa a un segundo plano y el resultado es lo único importante. Por supuesto, el Real Valladolid está en uno de ellos. A tres jornadas para el final de la Liga al Pucela solo le importa sumar de tres en tres para no perder la estela del Celta. Y eso es lo que hizo esta noche ante el Recreativo: ganar.
Para ganar, el Real Valladolid tuvo que cuajar un partido serio, sobre todo en defensa. Salvo un par de desajustes en los compases iniciales que llevaron la zozobra en Zorrilla, la zaga blanquivioleta, sobre todo en el eje central, estuvo realmente soberbia y desactivó a un Recreativo que se plantó en el césped con desparpajo, orden y ambición, y a base de potencia física y unas cualidades técnicas nada despreciables, cuajó un buen partido, al que le faltó, afortundamente para el Pucela, el gol, también porque cuando Jaime tuvo que emplearse a fondo estuvo acertado.
Sisi volvió a ser lateral derecho, mientras que Balenziaga fue el izquierdo, puesto que el técnico dio descanso de salida a Carlos Peña y a Óscar. El albaceteño, ante la lesión de Álvaro Rubio -cuyo puesto fue ocupado en el medio centro por Nafti-, volvió a ser el capitán del equipo blanquivioleta, que esta noche estrenó patrocinador en la camiseta: Tuenti.
En ataque, el Real Valladolid no tuvo la profundidad que en partidos precedentes. El Recreativo, siempre muy ordenado y tácticamente bien trabajado, achicó espacios y esta vez el Pucela no encontró la circulación habitual del balón, sobre todo por dentro. Sí llegó por fuera, sobre todo por la derecha, con Sisi doblando constantemente a Nauzet, que terminó el partido antes de tiempo por una brecha en la cabeza.
En la segunda mitad, el gol de Javi Guerra nada más reanudarse el encuentro dio vida al Pucela. El partido cambió. El Recreativo, que había salido muy bien a la contra en la primera mitad, con verticalidad y buen toque del balón, se encontró con que el Real Valladolid dio un paso atrás. Evidentemente, defender más atrás también entraña sus riesgos, pero el Pucela los minimizó: el Recre apenas creó peligro y cuando lo hizo en un par de llegadas, en esta ocasión no hubo desgracias y el Real Valladolid sacó la victoria adelante.
Ahora, el objetivo el objetivo del Real Valladolid es reponer fuerzas para afrontar la final de Alcorcón (domingo, 20 horas), la penúltima. No es el momento de aflojar.
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Fotografía (Gonzalo Martín Velasco): Javi Guerra dedica su gol.
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