El Real Valladolid tampoco pudo ganar en Riazor. Ni siquiera pudo sacar un punto que mereció por dominio y ocasiones de gol ante un rival que marcó en el minuto 7 y después se dedicó a dar el balón a los vallisoletanos para buscar el contraataque. Con el de este domingo, el Real Valladolid suma ya siete jornadas sin ganar y acumula seis encuentros sin marcar, récord histórico negativo del equipo blanquivioleta en Primera división.
Y es que la falta de gol condenó al Real Valladolid. Unas veces por el acierto de Aranzubia, que sacó un mano a mano a Ogbeche en la primera parte, y un cabezazo impecable del nigeriano en la segunda; otras por el desacierto de los atacantes vallisoletanos -Oldoni cabeceó alto a bocajarro en el descuento y antes Pedro León había chutado desviado en varias ocasiones-; y en algunas por los errores del colegiado al apreciar la ley de la ventaja y su linier "barrilete" a la hora de señalar el fuera de juego -en la segunda parte, por ejemplo, anuló un mano a mano por una infracción inexistente-, el caso es que el Pucela se fue de Riazor con el casillero en blanco.
De entrada, Mendilibar volvió a meter cambios en el dibujo. Baraja cubrió la baja de Pedro López, Álvaro Rubio volvió al medio centro, Haris Medunjanin adelantó mucho su posición para buscar el disparo desde la frontal y Ogbeche dejó en el banquillo a Pedro Oldoni, aunque el brasileño tuvo la oportunidad en los minutos finales y en su cabeza estuvo el empate en el descuento.
El Deportivo marcó su gol rápidamente. En el minuto 7, Luis Filipe centró desde la banda izquierda al primer palo, donde Bodipo, encimado por Iñaki Bea, dejó de espuela para atrás, donde entró Lassad para controlar y disparar ajustado al palo con la zurda, sin que Marcos tuviera tiempo de tapar el chut y Asenjo pudiera hacer nada por atajarlo.
Con el 1-0, el Dépor forzó dos situaciones más de gol en los siguientes minutos: una falta directa que no atajó Asenjo y Luis Prieto tuvo que enviar a córner el balón cuando el deportivista Sergio iba a fusilar (min. 10) y un disparo de Pablo Álvarez desde la frontal que se fue alto (min. 14).
Fotografía (lavozdegalicia.com): Haris ensayó el disparo hasta en cuatro ocasiones, pero no encontró el gol.
Pero a partir de ahí el Real Valladolid pasó a dominar, también porque el Deportivo se encuentra cómodo cuando con el marcador a favor centra sus esfuerzos en replegarse para salir rápido al contraataque. El resultado fue un dominio blanquivioleta -ayer de negro- sin ocasiones de gol y sin que el Deportivo consiguiera salir con peligro a la contra... Hasta que en el minuto 35 Ogbeche tiró un desmarque sensacional que leyó Canobbio con un balón al espacio que dejó solo al nigeriano ante Aranzubia, pero el remate no estuvo a altura del anterior movimiento del delantero vallisoletano y mandó el derechazo al portero, que también había aguantado bien para cubrir su arco.
En los últimos minutos de la primera parte también pudo llegar el empate en un par de acciones pucelanas -una la abortó el árbitro al no aplicar una ley de la ventaja y en la otra Canobbio disparó desviado-, pero también pudo llegar el gol de la sentencia porque Sergio Asenjo tuvo que volar para atajar un cabezazo de Bodipo a centro de Lassad.
Esa sería la última ocasión clara del Deportivo, porque en la segunda parte el Real Valladolid acentuó su carácter ofensivo y el conjunto gallego el defensivo, pero el Pucela fue incapaz de marcar. Tuvo ocasiones y remates en buenas situaciones, pero su sequía goleadora decidió que el empate, que mereció, no llegara.
La ocasión más clara llegó en el descuento, con Víctor (por Medunjanin), Óscar Sánchez (por Marcos) y Oldoni (por Borja) en el campo. Óscar Sánchez puso buenos centros desde la izquierda y en uno de ellos encontró a Oldoni completamente solo, pero el testarazo franco del brasileño se fue por encima del larguero. Y sin marcar es imposible ganar y se está muy cerca de perder. Con poco, con muy poco, el Deportivo ganó tres puntos; con más, el Real Valladolid se fue de vacío.
Fotografías (lavozdegalicia.com). En portada: Lassad, autor del gol del partido, remata con la oposición de Iñaki Bea. Arriba: Guardado chocó con Asenjo en la segunda mitad y el portero palentino quedó conmocionado, aunque se pudo recuperar sin problemas.