Un bonito gol de Jesús Rueda en el minuto 40, con un cabezazo a la salida de una falta botada por Rossi; un paradón de Diego Mariño en un “mano a mano” con Uche en el 77; y un trabajo incansable del minuto 0 al 95 por parte de todo el equipo blanquivioleta otorgaron al Real Valladolid tres puntos de oro ante el Villarreal C.F. que le permiten coger oxígeno antes de visitar el próximo sábado al Getafe.
Sin duda, fue un triunfo merecidísimo que nació de la pura necesidad de ganar. El Real Valladolid se quitó todos los complejos que daban la impresión de tenerle maniatado en las últimas jornadas y ofreció su mejor versión. Todos los jugadores sumaron, estuvieron cerca de su mejor versión y, como consecuencia, el equipo creció hasta reencontrarse consigo mismo.
La victoria, por supuesto, no fue nada sencilla porque enfrente tuvo un gran equipo que esta tarde en Zorrilla no pareció tal porque el Real Valladolid multiplicó sus esfuerzos, estuvo siempre encima del contrario, y no le dejó jugar.
Además del trabajo y su buen hacer, el Pucela también tuvo esa pequeña dosis de fortuna que se necesita para ganar. Casi en el único remate claro sobre la portería de Asenjo, en el minuto 40, Jesús Rueda acertó a marcar con un cabezazo que puso el balón en la escuadra tras describir una parábola que hizo imposible la estirada del exblanquivioleta. Y en la única oportunidad que concedió el Pucela en su arco, con un desajuste defensivo que permitió a Uche quedarse solo ante Mariño, el examarillo aguantó de forma soberbia al delantero africano del Villarreal y abortó el empate.
Hasta el final hubo sudor hasta la extenuación, lágrimas de sufrimiento y alegría y hasta sangre, como la que derramó Jesús Rueda tras un cabezazo con Mitrovic y que obligó al autor del gol a acabar el partido con un aparatoso y épico vendaje.
Mención aparte merece Mitrovic. El central balcánico, el refuerzo del Real Valladolid en el mercado de invierno, demostró que puede ayudar a la zaga blanquivioleta. Se mostró contundente, aseado con el balón, bien colocado y con carácter en su debut en la liga española y con tan solo dos sesiones de entrenamiento en Zorrilla en sus piernas.
El próximo sábado, a partir de las 20 horas, el Real Valladolid tendrá en Getafe la oportunidad de refrendar que ha vuelto.