Hay goles que pasan a la historia de un Club por su belleza y goles que se recuerdan por su importancia. Sin duda, el de Sesma pasará por lo segundo, aunque podría hacerlo también por lo primero.
Era el minuto 92 y el Real Valladolid estaba a punto de tirar la toalla en su lucha incansable por conseguir el gol que le permitiera escapar de la quema del descenso. Pero no se rindió. Forzó una falta lateral, Álvaro Rubio la puso en el punto de penalti, Diego Alves despejó de puños y al borde del área Sesma enganchó una volea precisa con la zurda que superó al desubicado portero andaluz. El balón se clavó pegado al larguero y Zorrilla entró en éxtasis. La alegría fue apoteósica porque el partido era vital para los intereses del Pucela, que veía como el Recre ganaba al Levante y el Zaragoza sacaba un punto en el campo del Espanyol.
Fotografía (Gonzalo Martín): Negredo despeja dentro de la portería un córner sacado por Víctor en el minuto 24.
El Real Valladolid había merecido ganar. Pudo perder, pero buscó la victoria con fe y al final lo consiguió. El Almería demostró el porqué de su buena clasificación. Es un equipo que sabe a lo que juega y con un caudal ofensivo importante. Asenjo tuvo que trabajar de lo lindo y lo hizo de una forma espectacular, salvando al equipo blanquivioleta en dos ocasiones clarísimas del Almería, una de Negredo y otra de Crusat.
Pero en el cómputo global del partido, el Real Valladolid demostró más empuje, más fe, más ganas de ganar. Al Pucela le iba la vida en el envite y se notó en cada acción. En muchas ocasiones para mal, porque pecó de precipitación tanto en ataque como en defensa, pero al final la fe le salvó. Hasta a Víctor le pudo la tensión a la hora de lanzar un penalti en el último minuto de la primera parte y falló lo que él nunca falla.
Fotografía (Gonzalo Martín): el colegiado señaló penalti -parado por Diego Alves a disparo de Víctor- en esta acción de Bruno sobre Marcos en el minuto 45.
Sesma personificó lo que fue el Real Valladolid. Lo intentó mil veces en el desborde, en los centros, en el remate, pero no encontraba la forma de cantar bingo. No se vino abajo. Lo siguió intentando hasta que acertó. Podía haber acertado el Almería, pero acertó el Valladolid. Quizá porque lo mereció más, quizá porque lo necesitaba más, quizá porque tuvo la suerte que buscó durante todo el partido.
Con este triunfo el Pucela da un paso al frente en la lucha por el descenso. El último debe llegar en Sevilla, en los dos próximos partidos.
Fotografías de portada y superior (Gonzalo Martín): jugadores y público celebran el gol.