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1-1: El Pucela araña un punto en inferioridad

Después de marcar el Almería en el minuto 12 y perder a Manucho por roja directa en el minuto 37, el Real Valladolid consiguió sumar un punto gracias a un gol de César Arzo en la recta final

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El Real Valladolid sumó esta tarde un punto ante el Almería (1-1). Un punto de oro. Quizá pueda parecer el consuelo del pobre, pero tal y como se le puso el partido al conjunto blanquivioleta ante el conjunto andaluz, el resultado debe tener una lectura positiva. Y eso que, como siempre ocurre con el Pucela, aunque estuvo muy cerca de perder, también pudo ganar porque en el descuento del partido Diego Costa fue entrado por un defensor del Almería a destiempo y zancadilleó al brasileño. Muñiz prefirió hacerse el ciego y señalar amarilla al delantero por simular la pena máxima.

El partido estuvo marcado por el nerviosismo. Ambos equipos se jugaban mucho y, por supuesto, la situación se plasmó en el campo. La presión pudo al Real Valladolid en la primera media hora. Con Álvaro Rubio fuera del partido -elriojano se resintió muy pronto de su lumbalgia y sólo pudo aguantar media hora en el campo-, el Pucela se rompió por el eje y se desorientó por completo. Además, fue castigado por un gol en el minuto 12 que no debió subir al marcador por fuera de juego del goleador, Crusat, que recibió el pase en profundidad de Goitom, que cuajó un buen encuentro en su regreso a Valladolid aunque después falló una ocasión clarísima porque remató precipitadamente pensando que había partido en posición antirreglamentaria que el juez de línea no señaló.

Para poner el camino más cuesta arriba al Real Valladolid, en el minuto 37 llegó la expulsión de Manucho. El angoleño, que ya había visto una tarjeta amarilla, saltó con Chico a por un balón largo e impactó con su brazo en la cara del central andaluz. Muñiz no se lo pensó y lo mandó a la caseta por "propinar un codazo en la cara de un adversario". Peor no se le podía poner el partido al Pucela.

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Pero hubo reacción en la segunda parte. Una reacción desde la casta, desde el coraje, desde el desorden. A cara o cruz. O remontar o caer goleado. Salió Marquitos por Marcos, también lesionado, y el Real Valladolid se quedó con tan solo tres defensas: Pedro López por la derecha, Arzo en el centro y Luis Prieto en la izquierda. El Almería contestó cerrando filas. Trató de guardar el botín y dejó que la fe blanquivioleta se fortaleciera.

Y llegó el milagro: Haris, que salió otra vez como salvador, aclamado por la grada como el mesías, botó una falta y César Arzo culminó su partidazo (fue el auténtico líder de la zaga) con un cabezazo en el minuto 80 que rescataba un punto para el Real Valladolid y dejaba noqueado al Almería, que había jugado muchísimos minutos con superioridad numérica y no había sido capaz de cerrar el partido.

Tanto sintió el golpe el Almería y tanto espoleó al Real Valladolid, que en los últimos minutos dio la impresión de que los vallisoletanos tenían más fuerza y más ganas de culminar la voltereta, que podría haber llegado si Muñiz Fernández hubiera señalado lo que pareció un claro penalti en el descuento, cuando Diego Costa, en una arrancada de las suyas, iba a encarar a Diego Alves y fue trabado. Pero este año el Real Valladolid tampoco está teniendo suerte con los arbitrajes y en caso de duda siempre sale corneado.

Más información sobre este partido, aquí.

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Fotografías (Gonzalo Martín).